viernes, 18 de febrero de 2011
miércoles, 16 de febrero de 2011
MARTÍ MÍSTICO
La estrella que ilumina y mata. El Martí místico.
Muchas interpretaciones se han hecho a lo largo de los últimos decenios sobre la obra del Apóstol de los cubanos, pero escasas aquellas que revelan planos tan ocultos en su pensamiento como su conocimiento del espíritu. Desde la más adelantada juventud, luego de sufrir el presidio por sus ideas revolucionarias a los dieciséis años, se mostró conocedor de las más sublimes y ocultas leyes universales, como la Ley de Causa y Efecto y la Ley de Reencarnación:
Yo suelo no acordarme de mi daño, más que cuando los demás suelen sufrir por mí. Pero cuando yo sufro y no mitiga mi dolor, el placer de consolar el sufrimiento ajeno, me parece que en mundos anteriores he cometido una gran falta, que mi merecida peregrinación por el espacio me la ha traído a venir a purgar aquí, y es más desgarradora mi pena al pensar en el dolor y el sufrimiento que les espera a estos hombres que le están causando el mal a otros a sabiendas. [1]
A cada acción se opone una reacción que compensa el efecto de la primera, ley física que los hindúes denominaban Karma, y que actúa también en el hombre como parte integrante del Universo. Conocía el Maestro que algunos errores cometidos por él en otras vidas eran consecuencia de los sufrimientos a los que en esta había sido sometido, y es que a veces la respuesta a una acción puede retardarse tanto que alcanza planos superiores, dígase muchos años –incluso vidas. Asimismo, la continuidad de la existencia después de la muerte, que “es vía y no término” [2] , supone en su criterio ante-vidas y post-vidas como conocimiento brotado de su intuición, como facultad que lo revela como un espíritu poseedor de un altísimo grado de evolución. Para alcanzar esta perfección el hombre tiene la oportunidad de elegir su camino: “(…) es el arquitecto de su propio destino.”, que puede ejercer lo que llamamos libre albedrío; elegir una vida fácil, para el lucro y contento personal (toda tendencia egolátrica), o brindarse en sacrificio por el bien de los demás: “(...) no se empieza a poseer la vida hasta que no vaciamos sin reparo y sin tasa, en bien de los demás, la nuestra.” [3]
Y cuando en una vida el hombre no es capaz de practicar el amor a toda la Naturaleza que le rodea, y su acción va en contra de ella, las leyes naturales de compensación actuarán, tarde o temprano, en el transcurso de una u otra vida para restaurar el equilibrio que fue entonces violentado. Todo esto nos enseña Martí en “El Presidio Político en Cuba”, sin dudas una muestra de la conciencia universal que iba ya formándose en él como conocedor de estas enseñanzas esotéricas.
En este mismo artículo, al dirigirse al pueblo español, habla sobre su Dios, a pesar de que Martí no practicaba religión alguna:
Si existiera el Dios providente, lo hubiera visto, con una mano se habría cubierto el rostro, y con la otra habría hecho rodar al abismo aquella negación de Dios.
Dios existe, sin embargo, en la idea del bien, que vela el nacimiento de cada ser, y deja en el alma que se encarna en él una lágrima pura. El bien es Dios. La lágrima es la fuente de sentimiento eterno. (…)
Dios existe, y si me hacéis alejar de aquí sin arrancar de vosotros la cobarde, la malaventurada indiferencia, dejadme que os desprecie, ya que yo no puedo odiar a nadie; dejadme que os compadezca en nombre de mi Dios.
Ni os odiaré, ni os maldeciré.
Si yo odiara a alguien, me odiaría por ello a mí mismo.
¿Cómo lo entendemos entonces? Es obvio que un espíritu tan evolucionado no podría someterse a ningún dogma religioso que estuviese en contra de su razonamiento: “(...) no hay rito mejor de religión que el libre uso de la razón humana (...)” [5] .
Otro texto cargado de esoterismo es, por supuesto, “Homagno” ¿Qué lectura podríamos hacer?
Homagno sin ventura
La hirsuta y retostada cabellera
Con sus pálidas manos se mesaba.
“Máscara soy, mentira soy, decía;
Estas carnes y formas, estas barbas
Y rostro, estas memorias de la bestia,
Que como silla a lomo de caballo
Sobre el alma oprimida echan y ajustan,
Por el rayo de luz que el alma mía
En la sombra entrevé,-¡no son Homagno!
Mis ojos sólo, los miro caros ojos,
Que me revelan mi disfraz, son míos.
Queman, me queman, nunca duermen, oran,
Y en mi rostro los siento y en el cielo,
Y le cuentan de mí, y a mí de él cuentan.
¿Por qué, por qué, para cargar en ellos
Un grano ruin de alpiste mal trojado
Talló el Creador mis colosales hombros?
Ando, pregunto, ruinas y cimientos
Vuelco y sacudo; a sorbos delirantes
En la Creación, la madre de mil pechos,
Las fuentes todas de la vida aspiro.
Con demencia amorosa su invisible
Cabeza con las secas manos mías
Acaricio y destrenzo; por la tierra
Me tiendo compungido, y los confusos
Pies, con mi llanto baño y con mis besos,
Y en medio de la noche, palpitante,
Con mis voraces ojos en el cráneo
Y en sus órbitas anchas encendidos,
Trémulo, en mí plegado, hambriento espero
Por si al próximo sol respuestas vienen.
Y a cada nueva luz, de igual enjuto
Modo y ruin, la vida me aparece,
Como gota de leche que en cansado
Pezón, al terco ordeño, titubea,
Como carga de hormiga, como taza
De agua añeja en la jaula de un jilguero.”
¡De mordidas y rotas, ramos de uvas
Estrujadas y negras, las ardientes
Manos del triste Homagno parecían!
Y la tierra en silencio, y una hermosa
Aquí enfatiza que la visión corpórea de nosotros mismos no es más que una mentira. La carne y las memorias de nuestra naturaleza animal no son el Ser espiritual que ha cumplido la Gran Obra de la vida, el que ha logrado la disolución de los residuos impuros presentes en su ego. Este hombre superior, solar, sólo se entrevé en sus ojos, donde se asoma su alma. Nos dice claramente que incluso aquello que llevamos encima de nuestros hombros es basura ante toda la creación de la cual somos parte y que revela nuestra naturaleza divina: “Hay un Dios: el hombre; -hay una fuerza divina: todo.”[7]Durante su vida, el hombre se hace preguntas que son o no respondidas; a Martí, empero, les fueron contestadas.
¡Qué clarividencia y conocimiento de las leyes de la vida nos profesa en “Pollice Verso”! No es casual que hoy continuemos diciendo asombrados que su pensamiento está presente en nuestro tiempo. Una vez más nos recuerda el presidio: cierto es que el sufrimiento es la expiación de nuestras deudas kármicas contraídas en vidas anteriores y que van a parar a otras en el futuro.
(Memoria de presidio)
¡Sí! ¡yo también, desnuda la cabeza
De tocado y cabellos, y al tobillo
Una cadena lurda, heme arrastrado
Entre un montón de sierpes, que revueltas
Sobre sus vicios negros, parecían
Esos gusanos de pesado vientre
Y ojos viscosos, que en hedionda cuba
De pardo lodo lentos se revuelcan!
Y yo pasé, sereno entre los viles,
Cual si en mis manos, como en ruego juntas,
Las anchas alas púdicas, abriese
Una paloma blanca. Y aún me aterro
De ver con el recuerdo lo que he visto
Una vez con mis ojos. Y espantado,
¡Póngome en pie, cual a emprender la fuga!
¡Recuerdos hay que queman la memoria!
¡Zarzal es la memoria; mas la mía
Es un cesto de llamas! A su lumbre
El porvenir de mi nación preveo.
Y lloro. Hay leyes en la mente, leyes
Cual las del río, el mar, la piedra, el astro.
Ásperas y fatales: ese almendro
Que con su rama oscura en flor sombrea
Mi alta ventana, viene de semilla
De almendro; y ese rico globo de oro
De dulce y perfumoso jugo lleno
Que en blanca fuente una niñuela cara,
Flor del destierro, cándida me brinda,
Naranja es, y vino de naranjo.
Y el suelo triste en que se siembran lágrimas,
Dará árbol de lágrimas. La culpa
Es madre del castigo. No es la vida
Copa de mago que el capricho torna
En hiel para los míseros, y en férvido
Tokay para el feliz. La vida es grave.
Y hasta el pomo ruin la daga hundida,
Martí prevé un futuro para la nación cubana, y llora. Llora porque sabe que todas las crueldades cometidas por nuestros antepasados españoles durante la sangrienta matanza aborigen en la colonización, la trata negrera y la esclavitud y luego la represión contra los cubanos que luchaban por la libertad, serían presa de la ley de Acción y Reacción, lo que conllevaría páginas dolorosas en la historia futura: “Pagaremos con sangre y luto, la riqueza inmerecida de nuestros abuelos.” Nos habla directamente de la existencia de ciertas leyes que rigen la mente, y que son las mismas que rigen la naturaleza: estas son las leyes del Karma y del Amor. Somos lo que sembramos, en efecto: “¡La generosidad da buen dividendo!”[9], y no es la vida el paraíso utópico del Génesis, sino más bien la arena del circo romano. Sólo así, comprendiendo estas leyes naturales “A través de las pruebas y experiencias de la existencia el alma aprende y crece.”
Recuerdo que en muchas ocasiones traté de entender el poema “Yugo y Estrella” sin lograr jamás obtener una lectura apropiada. Ahora, con el conocimiento de estas leyes universales que nos descubrió el Maestro, he podido al fin comprenderlo:
Cuando nací, sin sol, mi madre dijo:
“Flor de mi seno, Homagno generoso,
De mí y de la Creación suma y reflejo,
Pez que en ave y corcel y hombre se torna,
Mira estas dos, que con dolor te brindo,
Insignias de la vida: ve y escoge.
Este, es un yugo: quien lo acepta, goza.
Hace de manso buey, y como presta
Servicio a los señores, duerme en paja
Caliente, y tiene rica y ancha avena.
Esta, oh misterio que de mí naciste
Cual la cumbre nació de la montaña,
Esta, que alumbra y mata, es una estrella.
Como que riega luz, los pecadores
Huyen de quien la lleva, y en la vida,
Cual un monstruo de crímenes cargado,
Todo el que lleva luz se queda solo.
Pero el hombre que al buey sin pena imita,
Buey torna a ser, y en apagado bruto
La escala universal de nuevo empieza.
El que la estrella sin temor se ciñe,
Como que crea, icrece!
iCuando al mundo
De su copa el licor vació ya el vivo;
Cuando, para manjar de la sangrienta
Fiesta humana, sacó contento y grave
Su propio corazón; cuando a los vientos
De Norte y Sur virtió su voz sagrada,
La estrella como un manto, en luz lo envuelve,
Se enciende, como a fiesta, el aire claro,
Y el vivo que a vivir no tuvo miedo,
Se oye que un paso más sube en la sombra:”
- Dame el yugo, oh mi madre, de manera
Que puesto en él de pie, luzca en mi frente
Mejor la estrella que ilumina y mata.
El principio de evolución, no sólo de las especies a través de la historia natural (filogénesis) sino también del espíritu, desde las etapas más primitivas y bestiales hasta las más avanzados, está claramente expuesto al decir: “(…) Pez que en ave y corcel y hombre se torna, (…)”. La capacidad humana de tener libre albedrío, dígase el poder de elegir a su antojo entre lo vano y lo trascendente, se observa aquí en la proposición materna. Aquel que escoge el yugo, símbolo de riqueza y bienaventuranza, se vuelve esclavo de su ego y al final de su paso por la tierra no evoluciona; al contrario, retrocede en esta escala universal. El que acepta la estrella, al sacrificarse en beneficio de los demás, logra la iluminación del espíritu, que se alcanza con la muerte: “La muerte con claridad sobrenatural ilumina la vida.”[10]Esta es símbolo de la aniquilación de los “yoes” bestiales o agregados psicológicos indeseables del ser humano como medio de alcanzar la autorrealización, la evolución hacia planos superiores del espíritu.
Por doquier nos sorprende el Martí Místico, y negarlo sería “Negar lo espiritual, que duele y luce, que guía y consuela, que sana y mata, (...) o que no conmueve a un padre la gloria de un hijo.”[11]No caben dudas de su conocimiento de las sublimes leyes universales de la naturaleza y el espíritu; y como que se dio en sacrificio por su patria, triunfó en la Gran Obra de la vida, elevado como un rayo de luz por la estrella que ilumina y mata.
Ivan Rodríguez López.
[1] El Presidio Político en Cuba. Obras Completas. Vol. 1. Pág. 69. Martí tenía solamente dieciocho años.
[2] Prólogo al “Poema del Niágara” de J. A. Pérez Bonalde. Nueva York 1882. Obras Completas. Vol. 7. Pág. 236.
domingo, 13 de febrero de 2011
Las cisuras en el circuito cerebral nos hacen más propensos a la ansiedad
ScienceDaily (Feb. 10, 2011) — ¿Por qué algunas personas se sienten muy inquietas al enfrentar los asuntos más triviales, mientras que otras se mantienen tranquilas ante una calamidad? Los investigadores de la Universidad de California, en Berkeley, han identificado dos distintas cisuras en nuestro circuito cerebral que explican porqué algunos de nosotros somos más propensos a la ansiedad.
Sus resultados, publicados el 10 de febrero. en la revista Neuron pueden preparar el terreno para el tratamiento de los desórdenes crónicos del miedo y de la ansiedad. Tales males afectan por lo menos a 25 millones de americanos e incluyen ataques del pánico, fobias sociales, comportamiento obsesivo-compulsivo y desorden de estrés pos-traumático.
En el estudio de la imagen del cerebro, los investigadores de la UC de Berkeley y de la universidad de Cambridge descubrieron dos diferentes caminos neurales que desempeñan un papel en si desarrollamos y superamos los temores. El primero implica una amígdala hiperactiva, que es el lugar en el que el cerebro refleja la reacción primitiva de lucha o huida y juega un papel en el desarrollo de fobias específicas.
El segundo involucra la actividad de la corteza prefrontal ventral, una región neural que nos ayuda a superar nuestros miedos y preocupaciones. Algunos participantes podían movilizar su corteza prefrontal ventral para reducir sus respuestas de temor, incluso aún antes de que ocurrieran los hechos negativos, según se detectó en el estudio.
“Esto es importante porque sugiere que alguna gente le resulta posible poder utilizar esta parte frontal ventral del cerebro para regular sus respuestas de miedo --incluso en situaciones donde están en curso acontecimientos estresantes o peligrosos,” dijo la psicóloga Sonia Bishop de la UC de Berkeley, responsable principal del informe.
“Si podemos entrenar a esos individuos que no son naturalmente buenos en poder hacer esto, podemos ser capaces de poder ayudar a individuos crónicamente ansiosos como también a los que viven en situaciones que los exponen a situaciones peligrosas o estresantes a largo plazo,” agregó Bishop.
Bishop y su equipo utilizaron una imagen de resonancia magnética funcional (fMRI) para examinar los cerebros de 23 adultos sanos. Mientras sus cerebros eran escaneados, los participantes visualizaron varias situaciones en las que una figura virtual fue vista en un cuarto computarizado. En un sitio, la figura podía colocar sus manos sobre sus oídos antes de que un grito fuera escuchado. Pero en otro cuarto, el gesto no predecía cuando ocurriría el grito. Esto colocó a los voluntarios en un estado sostenido de anticipación.
Los participantes que mostraron hiperactividad en la amígdala desarrollaron respuestas muy fuertes de miedo frente a los gestos que predecían los gritos. Un segundo factor de riesgo totalmente independiente resultó ser el fallar en la activación de la corteza prefrontal ventral. Los investigadores encontraron que los participantes que podían activar esta región eran mucho más capaces de disminuir sus respuestas de miedo, incluso antes de que los gritos pararan.
El descubrimiento que no hay uno, sino dos rutas en el circuito del cerebro que conducen al miedo o la ansiedad intensificados es la principal conclusión, dicen los investigadores, que da esperanza de apuntar a nuevas propuestas de tratamiento.
“Algunos individuos con desórdenes de ansiedad son ayudados más por terapias cognoscitivas, mientras que otros lo son más por tratamientos medicamentosos”, sostuvo Bishop. “Si sabemos cuáles de estas vulnerabilidades neurales adolece un paciente, seremos capaces de predecir qué tratamiento lo puede ayudar.”
Además de Bishop, los co-autores del estudio son Anwar O. Nunez Elizalde en la UC de Berkeley; Iole Indovina del Neuroimaging Laboratory de Santa Lucia Foundation en Roma, Italia; Trevor Robbins en la universidad de Cambridge en el Reino Unido, y Barney Dunn del MRC Cognition and Brain Sciences Unit in Cambridge, U.K.
miércoles, 19 de enero de 2011
JORGE CARVAJAL POSADA
El hombre es milagroso en cuanto que puede transformar su pasado.
Algunos dicen “no se ocupen del pasado que el pasado ya no existe”, pero el pasado está vivo, presente, doloroso, en cada una de nuestras células, frecuentemente, produciendo enfermedades. El problema del pasado es simplemente que haya pasado, que lo dejemos atrás como una estatua congelada. Pero al pasado hay que hacerlo presente vivo para transformar su historia, para leerlo en otro código, para interpretarlo en el código del amor, y, cuando interpretamos el pasado en el código del amor, nuestras heridas de la infancia se sanan. Y ahí nosotros somos los psicólogos, los psiquiatras, podemos sanar nuestra vida; todos estamos llenos de dolores, y a veces de dolores absurdos, que cargamos en la vida sin ni siquiera reconocer que existen.
La técnica respiratoria es muy importante, sobre todo la fase de pausa respiratoria, ¿por qué razón? Porque cuando tú respiras lentamente y haces una pausa en la inspiración, la energía del inconsciente y el subconsciente sale a flote, es decir se pregunta ¿que pasa aquí que no están respirando? En ese momento el inconsciente hace aflorar a la consciencia una parte a la que no habíamos tenido acceso, de la que éramos víctimas pero que no habíamos reconocido nunca en la vida, y en ese momento podemos dialogar con el subconsciente y podemos sacar nuestras heridas más profundas. Cuando hacemos eso podemos ir más lejos, así es como actuamos para la autosanación.
Yo puedo decirme, por ejemplo, ¿de dónde viene esta alergia?, si tengo una alergia y quiero librarme de ella. La alergia es algo que rechazo, un virus, una bacteria, un hongo, el frío, el calor, pero eso no es del todo cierto, eso es quedarnos muy cortos. No hay personas que sean alérgicas sólo al frío, las personas alérgicas al frío también tienen miedo a la soledad, tienen miedo al frío del alma, al frío en los sentimientos, a la frialdad del papá o de la mamá, al desafecto, es decir, el frío es simplemente un símbolo. Cuando yo soy alérgico a algo, hay algo que rechazo o que temo.
Entonces si quiero cambiar mi alergia, reconozco mi alergia. Si sé que no reconozco mi alergia porque me hace sentir vergüenza, entonces trabajo con la vergüenza: ¿que cosas en la vida me evocan vergüenza? Luego experimento el sentimiento de la vergüenza y veo como experimento la vergüenza, a veces me pongo pálido y frío, otras veces me pongo rojo como un tomate, otra lo experimento como un vacío o como un hueco a nivel del plexo solar, la puedo experimentar de muchas maneras. Dónde y cómo experimento la alergia, me da una idea de la parte de mi energía que está comprometida. Vamos a ver otro sentimiento, el miedo, yo diría que la mitad de nuestros lumbagos son por miedo.
El miedo provoca más lumbago que todas las hernias discales, todos los problemas articulares, todos los problemas de columna, porque el temor hace que metamos, literalmente, el rabo entre las patas, cerramos el esfínter anal interno, a ese nivel, hay un centro de energía muy importante y, nos cerramos a la vida, contraemos toda la musculatura lumbosacra, esa parte queda mal irrigada y nos dan unos lumbagos terribles, y ese lumbago es el nombre clínico del miedo.
Si logro reconocer el núcleo del miedo, si logro observar mi cuerpo y veo que tengo los glúteos y toda esta parte contraída, si logro respirar hacia esa zona y liberar el sentimiento del miedo, y llamar al miedo y decirle “tú eres la mejor parte de mi mismo, cuando asciendes y te revelas, eres mi prudencia, ya no eres miedo, sino que eres prudencia, eres parte de mi amor también”. Cuando yo, a través de la respiración, logro ascender esa energía del miedo, y logro trasmutarla al altar del corazón, que es donde realmente nace el hombre que puede sanarse y puede sanar la vida, entonces desaparece el lumbago.
Mi resentimiento, mi odio, frecuentemente, está anclado en mis articulaciones. Yo estoy así totalmente rígido. A veces, con el puño apretado en la noche, inconscientemente, dispuesto a pegar y a agredir. Pues bien, ese dolor articular, es resentimiento congelado en esa parte del cuerpo.
Si logro experimentar ese dolor y asociarlo a mi sentimiento de ira y a mi resentimiento, y logro comprender que mi resentimiento es algo que se construye en el plexo solar, que bloquea la energía aquí y no permite a la energía acceder a mi corazón, ni a mi sistema inmune, puedo hacer mucho más que el reumatólogo, o puedo ayudarle mucho, para curar y sanar mi artritis, y yo soy responsable, no tengo que esperar que el reumatólogo me resuelva el problema.
La enfermedad es mi problema, no es el problema del médico, es mi responsabilidad, yo también tengo que ver con eso. La medicina no puede ser el arte de pasarle la pelota al médico, porque le pagamos.
La nueva medicina de la consciencia, es el arte de responsabilizarnos de nuestra vida, y de descubrir que realmente podemos hacer mucho por nuestra vida.
Frecuentemente, vemos que una persona con un cáncer ha tenido un shock, o una pérdida afectiva muy grande. Si una pérdida afectiva le produce un vacío existencial de tal dimensión que se vuelve un vacío de energía, y permite que las células degeneradas puedan invadirle, es porque estaba apegado, ese es el problema del apego que yo debo reconocer.
Si alguien se va y yo lo vivo desde el amor, desde el desapego, sé que su consciencia está conmigo, lo dejo partir no lo amarro. Muchas veces, vemos a alguien al que se le muere el papá o la mamá pero no lo deja partir, eso es literalmente cierto, se queda con parte de su energía anclada al plexo solar. Esa anclada energética puede crear crisis de pánico, de hipertensión, cosas violentas en la clínica. Si nosotros logramos que la persona se sane, es su alma la que lo sana.
El sanador no lo hace por el paciente, yo como sanador soy un imán que le doy la carga que su alma necesita, realmente, la sanación es rescatar la autonomía, la autogestión, y la libertad del otro, para sanarse.
La verdadera sanación es darte las herramientas para que tú, desde tu consciencia, te sanes, no desde tu consciencia racional, sino desde tu sentimiento, desde tu amor, desde tu afecto.
Frecuentemente cuando uno está haciendo una sanación, ve que la persona, aunque no le haya dicho ni una palabra, empieza a llorar y a sacar su resentimiento, y luego siente una sensación de paz, que no es mi paz, es su paz, es la paz de Cristo que también habita en la persona que está siendo sanada. La paz está ahí, ha estado siempre ahí, es parte de nuestra esencia, se trata simplemente de quitar todos aquellos apegos, aversiones, sentimientos, separatismos, toda aquella capa de ignorancia, para que la paz se revele tal cual es, y cuando la paz se revela, germina el amor, y cuando germina el amor la sanación es posible, aunque lo que tenga sea un cáncer, o un lupus.
Pero no te culpes si no lo logras, porque tú participas también en los problemas genéticos de la herencia, de la humanidad como grupo. Esto no es para creerse superman, uno puede ser muy orgulloso y decirse “estoy triste porque no me curé el cáncer”, eso no es un fracaso, el cáncer es un maestro, a veces aprendemos la lección en una ocasión, otras veces necesitamos diez oportunidades, y otras necesitamos cien vidas tal vez, pero lo importante es aprender la lección.
Uno no aprende medicina de un día para otro, hay lecciones supremamente complicadas y difíciles.
También nos diplomamos o nos especializamos en el alma, cuanto más grande sea el desafío, más grande es la oportunidad de crecimiento. Yo solo les he puesto un ejemplo de cómo podemos retomar nuestras emociones, identificar nuestras emociones, aceptarlas, no seguir huyendo de ellas, y así poder transmutarlas.
Pero una vez que sentimos la emoción, hay una pregunta fundamental ¿cuál es la lección que hay debajo de esta emoción negativa? ¿Cuál era el mensaje, qué me quería decir esta actitud y esta enfermedad? Cuando yo no digo NO, en la vida, termino resentido y con ira, pero la ira no es el problema, la ira me está diciendo que hay que aprender a reafirmarme diciendo NO.
La ira es la mejor estrategia de autoafirmación. Cuando yo manifiesto la ira y la transmuto, esa ira se vuelve sanadora, es lo mejor de mi fuerza, mi ira barre y limpia la casa y hace las cosas más rápidamente, ustedes han visto a un ama de casa que en su ira revolotea y el almuerzo está hecho a las diez de la mañana.
Yo sabía cuando mi mamá estaba iracunda, porque a las diez de la mañana mi casa estaba como un espejo. Es así, la ira es una forma de energía que se puede transmutar físicamente, el hecho de que la transmutemos físicamente, no resuelve la fuente de la ira, la fuente de la ira es la necesidad de autoafirmarse, y la necesidad de autoafirmarse es la necesidad de renunciar a la falsa complacencia.
Crecer espiritualmente no es decirle que sí a todo el mundo. El crecimiento espiritual no tiene nada que ver con la bobada, perdónenme la expresión, pero ser espiritual no es ser bobo, y ser tolerante no es ser bobo, la tolerancia no excluye la autoafirmación.
La autoafirmación es condición del crecimiento espiritual. Así que yo tengo que descubrir la lección, debajo del evento negativo, porque el evento negativo no es sino la apariencia, la sombra. Pero esa sombra cuando la quito abre una puerta luz, una lección que yo puedo aprender en mi vida.
Algunos dicen “no se ocupen del pasado que el pasado ya no existe”, pero el pasado está vivo, presente, doloroso, en cada una de nuestras células, frecuentemente, produciendo enfermedades. El problema del pasado es simplemente que haya pasado, que lo dejemos atrás como una estatua congelada. Pero al pasado hay que hacerlo presente vivo para transformar su historia, para leerlo en otro código, para interpretarlo en el código del amor, y, cuando interpretamos el pasado en el código del amor, nuestras heridas de la infancia se sanan. Y ahí nosotros somos los psicólogos, los psiquiatras, podemos sanar nuestra vida; todos estamos llenos de dolores, y a veces de dolores absurdos, que cargamos en la vida sin ni siquiera reconocer que existen.
La técnica respiratoria es muy importante, sobre todo la fase de pausa respiratoria, ¿por qué razón? Porque cuando tú respiras lentamente y haces una pausa en la inspiración, la energía del inconsciente y el subconsciente sale a flote, es decir se pregunta ¿que pasa aquí que no están respirando? En ese momento el inconsciente hace aflorar a la consciencia una parte a la que no habíamos tenido acceso, de la que éramos víctimas pero que no habíamos reconocido nunca en la vida, y en ese momento podemos dialogar con el subconsciente y podemos sacar nuestras heridas más profundas. Cuando hacemos eso podemos ir más lejos, así es como actuamos para la autosanación.
Yo puedo decirme, por ejemplo, ¿de dónde viene esta alergia?, si tengo una alergia y quiero librarme de ella. La alergia es algo que rechazo, un virus, una bacteria, un hongo, el frío, el calor, pero eso no es del todo cierto, eso es quedarnos muy cortos. No hay personas que sean alérgicas sólo al frío, las personas alérgicas al frío también tienen miedo a la soledad, tienen miedo al frío del alma, al frío en los sentimientos, a la frialdad del papá o de la mamá, al desafecto, es decir, el frío es simplemente un símbolo. Cuando yo soy alérgico a algo, hay algo que rechazo o que temo.
Entonces si quiero cambiar mi alergia, reconozco mi alergia. Si sé que no reconozco mi alergia porque me hace sentir vergüenza, entonces trabajo con la vergüenza: ¿que cosas en la vida me evocan vergüenza? Luego experimento el sentimiento de la vergüenza y veo como experimento la vergüenza, a veces me pongo pálido y frío, otras veces me pongo rojo como un tomate, otra lo experimento como un vacío o como un hueco a nivel del plexo solar, la puedo experimentar de muchas maneras. Dónde y cómo experimento la alergia, me da una idea de la parte de mi energía que está comprometida. Vamos a ver otro sentimiento, el miedo, yo diría que la mitad de nuestros lumbagos son por miedo.
El miedo provoca más lumbago que todas las hernias discales, todos los problemas articulares, todos los problemas de columna, porque el temor hace que metamos, literalmente, el rabo entre las patas, cerramos el esfínter anal interno, a ese nivel, hay un centro de energía muy importante y, nos cerramos a la vida, contraemos toda la musculatura lumbosacra, esa parte queda mal irrigada y nos dan unos lumbagos terribles, y ese lumbago es el nombre clínico del miedo.
Si logro reconocer el núcleo del miedo, si logro observar mi cuerpo y veo que tengo los glúteos y toda esta parte contraída, si logro respirar hacia esa zona y liberar el sentimiento del miedo, y llamar al miedo y decirle “tú eres la mejor parte de mi mismo, cuando asciendes y te revelas, eres mi prudencia, ya no eres miedo, sino que eres prudencia, eres parte de mi amor también”. Cuando yo, a través de la respiración, logro ascender esa energía del miedo, y logro trasmutarla al altar del corazón, que es donde realmente nace el hombre que puede sanarse y puede sanar la vida, entonces desaparece el lumbago.
Mi resentimiento, mi odio, frecuentemente, está anclado en mis articulaciones. Yo estoy así totalmente rígido. A veces, con el puño apretado en la noche, inconscientemente, dispuesto a pegar y a agredir. Pues bien, ese dolor articular, es resentimiento congelado en esa parte del cuerpo.
Si logro experimentar ese dolor y asociarlo a mi sentimiento de ira y a mi resentimiento, y logro comprender que mi resentimiento es algo que se construye en el plexo solar, que bloquea la energía aquí y no permite a la energía acceder a mi corazón, ni a mi sistema inmune, puedo hacer mucho más que el reumatólogo, o puedo ayudarle mucho, para curar y sanar mi artritis, y yo soy responsable, no tengo que esperar que el reumatólogo me resuelva el problema.
La enfermedad es mi problema, no es el problema del médico, es mi responsabilidad, yo también tengo que ver con eso. La medicina no puede ser el arte de pasarle la pelota al médico, porque le pagamos.
La nueva medicina de la consciencia, es el arte de responsabilizarnos de nuestra vida, y de descubrir que realmente podemos hacer mucho por nuestra vida.
Frecuentemente, vemos que una persona con un cáncer ha tenido un shock, o una pérdida afectiva muy grande. Si una pérdida afectiva le produce un vacío existencial de tal dimensión que se vuelve un vacío de energía, y permite que las células degeneradas puedan invadirle, es porque estaba apegado, ese es el problema del apego que yo debo reconocer.
Si alguien se va y yo lo vivo desde el amor, desde el desapego, sé que su consciencia está conmigo, lo dejo partir no lo amarro. Muchas veces, vemos a alguien al que se le muere el papá o la mamá pero no lo deja partir, eso es literalmente cierto, se queda con parte de su energía anclada al plexo solar. Esa anclada energética puede crear crisis de pánico, de hipertensión, cosas violentas en la clínica. Si nosotros logramos que la persona se sane, es su alma la que lo sana.
El sanador no lo hace por el paciente, yo como sanador soy un imán que le doy la carga que su alma necesita, realmente, la sanación es rescatar la autonomía, la autogestión, y la libertad del otro, para sanarse.
La verdadera sanación es darte las herramientas para que tú, desde tu consciencia, te sanes, no desde tu consciencia racional, sino desde tu sentimiento, desde tu amor, desde tu afecto.
Frecuentemente cuando uno está haciendo una sanación, ve que la persona, aunque no le haya dicho ni una palabra, empieza a llorar y a sacar su resentimiento, y luego siente una sensación de paz, que no es mi paz, es su paz, es la paz de Cristo que también habita en la persona que está siendo sanada. La paz está ahí, ha estado siempre ahí, es parte de nuestra esencia, se trata simplemente de quitar todos aquellos apegos, aversiones, sentimientos, separatismos, toda aquella capa de ignorancia, para que la paz se revele tal cual es, y cuando la paz se revela, germina el amor, y cuando germina el amor la sanación es posible, aunque lo que tenga sea un cáncer, o un lupus.
Pero no te culpes si no lo logras, porque tú participas también en los problemas genéticos de la herencia, de la humanidad como grupo. Esto no es para creerse superman, uno puede ser muy orgulloso y decirse “estoy triste porque no me curé el cáncer”, eso no es un fracaso, el cáncer es un maestro, a veces aprendemos la lección en una ocasión, otras veces necesitamos diez oportunidades, y otras necesitamos cien vidas tal vez, pero lo importante es aprender la lección.
Uno no aprende medicina de un día para otro, hay lecciones supremamente complicadas y difíciles.
También nos diplomamos o nos especializamos en el alma, cuanto más grande sea el desafío, más grande es la oportunidad de crecimiento. Yo solo les he puesto un ejemplo de cómo podemos retomar nuestras emociones, identificar nuestras emociones, aceptarlas, no seguir huyendo de ellas, y así poder transmutarlas.
Pero una vez que sentimos la emoción, hay una pregunta fundamental ¿cuál es la lección que hay debajo de esta emoción negativa? ¿Cuál era el mensaje, qué me quería decir esta actitud y esta enfermedad? Cuando yo no digo NO, en la vida, termino resentido y con ira, pero la ira no es el problema, la ira me está diciendo que hay que aprender a reafirmarme diciendo NO.
La ira es la mejor estrategia de autoafirmación. Cuando yo manifiesto la ira y la transmuto, esa ira se vuelve sanadora, es lo mejor de mi fuerza, mi ira barre y limpia la casa y hace las cosas más rápidamente, ustedes han visto a un ama de casa que en su ira revolotea y el almuerzo está hecho a las diez de la mañana.
Yo sabía cuando mi mamá estaba iracunda, porque a las diez de la mañana mi casa estaba como un espejo. Es así, la ira es una forma de energía que se puede transmutar físicamente, el hecho de que la transmutemos físicamente, no resuelve la fuente de la ira, la fuente de la ira es la necesidad de autoafirmarse, y la necesidad de autoafirmarse es la necesidad de renunciar a la falsa complacencia.
Crecer espiritualmente no es decirle que sí a todo el mundo. El crecimiento espiritual no tiene nada que ver con la bobada, perdónenme la expresión, pero ser espiritual no es ser bobo, y ser tolerante no es ser bobo, la tolerancia no excluye la autoafirmación.
La autoafirmación es condición del crecimiento espiritual. Así que yo tengo que descubrir la lección, debajo del evento negativo, porque el evento negativo no es sino la apariencia, la sombra. Pero esa sombra cuando la quito abre una puerta luz, una lección que yo puedo aprender en mi vida.
miércoles, 12 de enero de 2011
| Abusar de los analgésicos puede causar problemas cardíacos |
Los autores, de la Universidad de Berna en Suiza, examinaron a más de 116.000 pacientes de 31 ensayos clínicos que habían tomado ibuprofeno, naproxeno, diclofenaco y otros analgésicos y antiinflamatorios que se pueden adquirir sin receta médica. Y llegaron a la conclusión de que en el caso de los mayores de 65 años que toman antiinflamatorios para combatir dolores crónicos como los producidos por la artritis o los problemas lumbares el riesgo de muerte por complicaciones cardiovasculares podría duplicarse, o incluso triplicarse si el fármaco elegido es el ibuprofeno y cuadruplicarse al ingerir diariamente diclofenaco. El medicamento más inocuo en relación con la salud cardiovascular fue, según el estudio, el naproxeno. Según concluye el profesor Peter Juni, jefe del Instituto de Medicina Social y Preventiva de la Universidad de Berna y director del estudio, sería recomendable reconsiderar la libre venta de medicamentos como el diclofenaco o el ibuprofeno. Elena Sanz 12/01/2011 |
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