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viernes, 8 de octubre de 2010

FUNDAMENTOS CIENTÍFICOS DE
LAS
MEDICINAS ALTERNATIVAS

En esta página intentaremos mostrar parte del trabajo que han desarrollado algunos científicos pioneros, para explicar cómo y por qué las medicinas alternativas o complementarias realmente sí funcionan. Utilizaremos un lenguaje lo más simple posible para facilitarle a la mayoría la comprensión de los conceptos generales más básicos e importantes, sin perjuicio que para los que tengan una formación científica y deseen profundizar en este tema, desarrollaremos páginas anexas o haremos links con páginas de contenidos más complejos.
Hay que advertir previamente el hecho de que a pesar de haber un interés cada vez mayor por parte del público -y en consecuencia de los académicos- la ciencia y la medicina occidental no han logrado llegar todavía a una explicación oficial acabada respecto a las terapias alternativas, por razones que ya veremos. Tradicionalmente esto ha inducido a mucha gente a subestimar las medicinas alternativas por considerar que no son científicas. Otros cuantos piensan que son antagónicas a la medicina oficial y que incluso pueden ser contraproducentes.
Lo cierto es que las medicinas alternativas no pretenden ni oponerse ni desplazar a la medicina oficial. Por el contrario permiten complementar y enriquecer la terapéutica oficial, incorporando métodos de comprobada eficacia y de gran utilidad social, en una importante área de la salud que todavía la medicina oficial no cubre. De ahí que la expresión " terapias complementarias ", aunque menos utilizada parece ser más exacta que " terapias alternativas ", que sugiere la supuesta necesidad de optar por alguno de dichos sistemas de salud, en circunstancias que se pueden combinar ambos.
En cuanto a su validez científica, las terapias complementarias están establecidas sobre bases experimentales sólidas, y de comprobación sistemática por parte de la población, de resultados positivos evidentes, a través de miles de años de práctica en algunos casos.
Los profesionales de la salud que se han decidido a utilizarlas se han dado cuenta que con estos sistemas naturales de salud, es perfectamente posible aplicar también el método científico recurriendo a la observación, el análisis, la comparación, la experimentación, la inducción, etcétera, al igual que en el campo de la medicina oficial.
El quid del desencuentro de la ciencia y de la medicina oficial con las explicaciones para las medicinas alternativas, parece radicar en un área que tiene que ver más bien con física moderna, y la dualidad onda-partícula en la estructura de la materia.
En efecto, podemos tomar de base, por ejemplo, el excelente trabajo de más de 30 años desarrollado por el doctor Richard Gerber, condensado en sus obras: "LA CURACION ENERGETICA - La revolucionaria medicina vibracional" (1988) y la más reciente " LA CURACION VIBRACIONAL" (2000)
En el primero de estos voluminosos textos, y ya en el año 1988, el doctor Gerber nos hablaba de revolucionarios conceptos - compartidos por otros pocos científicos de avanzada - de la existencia en el ser humano de una condición multidimensional, vale decir de la presencia de cuerpos energético sutiles, duplicados o moldes energéticos, que ubicados en otras dimensiones de espacio-tiempo, se interconectan, se interpenetran y se traslapan con el cuerpo físico.
La importancia que reviste la existencia de estos cuerpos energéticos, sutiles o cuerpos dimensionales, es extraordinaria y decisiva para la salud humana, porque es precisamente en estos cuerpos sutiles donde a partir de conflictos emocionales profundos y no resueltos, se originan la gran mayoría de las enfermedades.
Por lo tanto es llegando a esos niveles profundos desde donde se pueden revertir estas dolencias, incluyendo las más graves. Es en este ámbito entonces donde las llamadas Medicinas Alternativas pueden realizar un aporte significativo al bienestar de las personas.

CUERPOS SUTILES (ESTRUCTURA MULTIDIMENSIONAL)

Si todo lo anterior a muchos les puede parecer osado, sin embargo lo más audaz para la época en que el Dr. Gerber escribió su libro, fue su aseveración de que estos cuerpos sutiles además están conformados por ondas o vibraciones más rápidas que la velocidad de la luz, lo que normalmente impide que los podamos percibir con nuestros 5 sentidos. 

Dichos sentidos sensoriales están diseñados para captar cierto rango muy limitado de frecuencia y velocidad de las ondas, y son éstos sentidos los que nos proporcionan una sensación de solidez de la materia que conforma nuestro cuerpo físico. Sin embargo esta supuesta solidez de la materia es aparente, ilusoria o "virtual", considerando que las partículas atómicas están a grandes distancias unas de otras y que todas ellas exhiben un comportamiento doble: en algunos experimentos se muestran como partículas sólidas y en otros, se comportan como ondas. De esta consideración se deduce que nuestros cuerpos sutiles también podemos considerarlos como reales, concretos y "sólidos", sólo que por estar conformados por una materia más sutil, no alcanzamos a percibirlos con nuestro sentidos normales.

Por cierto que en el año 1988, la aseveración de que podía existir algo más veloz que la luz, constituía una herejía para gran parte de la comunidad científica, que todavía hoy sólo acepta el postulado de Einstein que asevera que tal velocidad de la luz, "c" (de aproximadamente 300.000 kilómetros por segundo) es insuperable.

Sin embargo el 20 de Julio del 2000, en la revista de ciencia Nature, se publicó un artículo en que el físico nuclear Lijun Wang, más dos colegas del Instituto de Investigación de la NEC, en Estados Unidos, dieron a conocer un experimento en que a un micropulso de rayo láser lograron imprimirle un equivalente a 300 veces la velocidad de la luz, dentro de un recipiente con gas de cesio enrarecido.


Ver parte de su trabajo en las páginas:
http://www.skybooksusa.com/time-travel/physics/gas.htm
http://www.phy.duke.edu/research/photon/qelectron/proj/infv/making_fast_light.ptml?print
http://physicsworld.com/cws/article/print/18660


Por otra parte, el 22 de Mayo del mismo año 2000, la revista Physical Review Lettters, publicó el trabajo de los científicos italianos, Daniela Mugnai, Anedio Ranfagni y Rocco Ruggeri, quienes utilizando microondas en el aire lograron imprimirles una velocidad un 25% mayor que la de la luz.

A partir de experimentos como estos, queda claro que el dogma de la invencibilidad de la velocidad de la luz ha sido ya recientemente superado. Por ende cobran cada vez un mayor asidero científico las antiguas propuestas de investigadores que como el Dr. Gerber, reconocen la existencia e importancia de estas energías y cuerpos sutiles, estructuradas por ondas más veloces que la luz.

Es el caso del destacado científico William Tiller, Profesor Emérito del Departamento de Ciencia de los Materiales e Ingeniería de la Universidad de Stanford. http://www.tiller.org/

Tiller ha explorado el área del desarrollo espiritual y la física de la fenomenología psicoenergética, lo que lo inspiró a escribir más de 80 artículos y varios libros, entre ellos "Ciencia y Transformación Humana: Energías Sutiles, Intencionalidad y Conciencia". Tiller es además director fundador de la Academia de Parapsicología y Medicina, y del Instituto de Ciencias Noéticas.

Ha investigado los nexos existentes entre sus planteamientos y la "Teoría de las Supercuerdas", respaldada por muchos físicos modernos que creen en la existencia de otras dimensiones de espacio-tiempo invisibles, y que sin embargo son requeridas por los procedimientos de altas matemáticas de esta Teoría. Estos procedimientos matemáticos normalmente anteceden a los descubrimientos de las grandes leyes físicas.

Tiller es también colaborador de una prestigiosa agrupación denominada "Sociedad Internacional para el Estudio de las Energías Sutiles y la Medicina Energética" (www.issseem.org) que reúne a más de 1600 académicos de altísimo nivel. De todo lo anterior se deduce que si ya hay un número respetable de científicos que aceptan la existencia de estas energías sutiles, de ondas más rápidas que la luz y de dimensiones paralelas, es cuestión de no mucho tiempo más en que los nuevos avances de la física permitan que el resto de la comunidad científica acepte completamente estos descubrimientos.

A pesar de las dificultades que ha tenido la ciencia para percibir y definir estos cuerpos sutiles, por todo lo anteriormente expuesto, sin embargo existen indicios indirectos de la realidad de la existencia de dichos cuerpos dimensionales.
Estos indicios los podemos encontrar más bien en el campo de la parapsicología donde desgraciadamente, y por diversas razones, no siempre es posible reproducir los fenómenos estudiados en el laboratorio, en cualquier momento que lo desee el experimentador, como requiere el método científico para llegar a formular leyes. No obstante cada vez hay una mayor cantidad de casos registrados respecto a fenómenos paranormales que tienen su justificación en la existencia de dichos cuerpos energéticos.

Es el caso, por ejemplo, del fenómeno denominado como "desdoblamiento astral", experimentado por un gran número de personas que, sin embargo, normalmente no lo comentan con otros, porque al no encontrarle explicación de acuerdo a lo conocido, tienen temor al ridículo o a estar volviéndose dementes.
En este estado las personas tienen la sensación de separarse de su cuerpo físico, al cual pueden observar a distancia, aunque éste se encuentre en estado de sueño o inconciencia.
Hay un menor número de individuos que logran desdoblarse voluntariamente, y de este modo pueden atravesar muros sólidos y proyectarse con toda su conciencia a lugares muy distantes, en fracciones de segundo, venciendo la gravedad y conservando el recuerdo de lo que han visto y oído.

Podemos aseverar responsablemente que en nuestro Centro Ohani hemos podido comprobar este fenómeno en reiteradas ocasiones, pero entendemos que no es fácil para otros investigadores el poder constatarlo, por la escasez de sujetos capacitados dispuestos a prestarse para estos experimentos.
Hay muchos casos también de personas que debido a un accidente, muerte clínica, o fuertes shocks, experimentan este desdoblamiento en que flotando por sobre sus cuerpos físicos totalmente inconcientes, pueden observar el desplazamiento de médicos y enfermeras, escuchando todo lo que estos hablan.

No es poco frecuente además el número de casos en que el paciente se ve transportado a través de un túnel a otras dimensiones donde tiene encuentros con parientes previamente fallecidos, a quienes pueden incluso tocar y experimentar como sólidos. 

Esto nos da evidencia de dos situaciones de extrema importancia:
a) La supervivencia de estos cuerpos sutiles y de la conciencia más allá de la muerte del cuerpo físico.
b) La conciencia asentada en un determinado cuerpo sutil, puede percibir como sólido otro cuerpo sutil ubicado en la misma dimensión, y, por lo tanto, conformado por ondas situadas en un mismo rango de velocidad y frecuencias.

Actualmente muchos científicos y neurofisiólogos consideran que la conciencia es sólo el resultado del metabolismo de las neuronas, por esta razón, cuando la ciencia dentro de poco compruebe la realidad de los enunciados a y b (y otros derivados), se producirán consecuencias inimaginables en todas las ramas del saber: ciencia, física, medicina, psicología, filosofía, religión, etc.

Otra interesante posibilidad de percepción de realidades energéticas procedentes de otras dimensiones, es ofrecida por el conjunto de técnicas conocidas como la "Transcomunicación Instrumental" (TCI). Link a la historia de la TCI:
http://www.iespana.es/vocesimposibles/HISTORIA.HTM

En efecto, se ha demostrado que a través de cintas de audio, y bajo determinadas condiciones de experimentación, se pueden registrar voces pertenecientes a personas fallecidas que aportan datos inéditos de sus vidas. También en pantallas de televisor y computador se han registrado "trans-imágenes" de personas que han partido.

El tema de la Transcomunicación Instrumental fue ampliamente tratado en un evento organizado por nuestro Centro Ohani, con la participación del matrimonio francés Ivonne y Marivone Dray, y el sacerdote católico François Brune, quien lleva más de 20 años estudiando esta temática.

Ver programa Cada Día Mejor de Red Televisión con Alfredo Lamadrid entrevistando a Sergio Córdova Director de Centro Ohani cliqueando en:
http://www.ohani.cl/transcomunicacion_instrumental.htm
También otra entrevista en Radio Zero se puede escuchar a través del link http://www.radiozero.cl/archivos/podcast-ciudadano-zero-8-de-mayo

domingo, 9 de noviembre de 2008

        IMPLICARME PARA APRENDER

Conferencia del Dr. Jorge Carvajal P. en grupo de apoyo terapéutico Medellín-Colombia

 Cualquier cosa, te permite hacer aflorar tu conciencia profunda cuando la observas creativamente.

 Muchos de los adivinos lo que hacen es eso: proyectan –a través de la visión del cigarrillo, del Tarot o de cualquier otra cosa– la conciencia de la gente y se dejan llevar creativamente. No es cierto que sea un libreto que tienen creado ni es cierto que una cosa siempre equivalga a otra; es decir, que ahí no hay un código de lectura rígido, por eso es creativo. Pero es importante que no se dejen llevar por una creatividad extrema, porque caen en exceso de subjetivismo lo cual impide ser objetivos y les hace perder el contacto con la realidad.

 La conciencia es algo para entrar en contacto con la realidad o para perder contacto con ella; pueden ocurrir ambas cosas si no la sabemos utilizar con responsabilidad. Nos volvemos brujitos y vamos a leer en las plantas, en las nubes, en el café o en el cigarrillo lo que es la vida y, realmente, la vida la podemos leer de otra manera, es decir, cuando somos conscientes no tenemos que recurrir a ese tipo de cosas. La vida la podemos leer en los ojos de una mujer, en los eventos de la vida cotidiana, la podemos leer en la prensa… ¿por qué no leen la prensa? A veces creemos que entrar en contacto con la realidad se da sólo a través de cosas medio esotéricas; pero ¿por qué no leemos la prensa? No es una crítica, es algo muy bello y creativo. Nos permite aflorar un sector de la conciencia, pero ese sector no es la conciencia ni es toda la conciencia, nos permite ampliar la banda pasante que es lo que hace un aprendiz, esa es la actitud de un aprendiz.

 

El aprendiz ve las cosas de una manera y va aprendiendo a verlas de muchos modos hasta que aprende a verlas desde el centro. En el centro uno ve las cosas de todos modos, es decir, siempre puede ver y entrar en contacto con la realidad; esa es la actitud del aprendiz y eso necesita mucha humildad. Humildad quiere decir que la verdad que descubrimos ahí, es relativa, que esa verdad no es la verdad, es una verdad relativa a un sujeto que observa y ese sujeto que observa es el aprendiz y, en última instancia, el aprendiz es el alma en nosotros.

 Ese ejercicio es importante porque una cosa puede tener muchos códigos de lectura, es decir, muchos sellos, muchos misterios guardados, muchas maneras de verla y nosotros podemos abrir uno u otro código. De hecho miren un libro: ustedes leen un libro que les gusta, lo leen una vez y entienden una cosa, lo leen un año después y entienden otra, a los 10 años entienden otra, y así… Hay libros que ustedes nunca acaban de leer, porque cada vez que lo leen es un personaje nuevo el que lee, simplemente es un observador que está en un lugar diferente, que tiene un código de lectura diferente. Lo importante de aprender es que tenemos distintos códigos de lectura y que ellos cambian y que cuando cambian, cambia lo que aprendemos y varía el significado de lo que aprendemos.

 Un ejemplo: yo voy a aprender de mi relación con la mujer. Entonces aprendo consiguiéndome la primera noviecita y empiezo a aprender y tengo una visión del mundo del amor que es totalmente diferente según la experiencia; pero esa experiencia me marca porque es el primer paso para las visiones que voy a tener después. De tal manera que después, yo veo, no la primera novia, sino la prometida, la mujer de mi vida y no puedo no verla sino a la luz de esa experiencia previa; si no soy consciente de esto, la experiencia previa me hace de tal manera prisionero, que yo no puedo aprender la lección de la nueva relación. Pero si yo soy consciente de esto, permito que esa experiencia previa me enriquezca la nueva relación y no la aprisione o la limite; y es ahí donde está lo que les decía de la utilización de la conciencia. Yo puedo ser consciente de una relación dolorosa para trasladar el dolor a todas las otras relaciones, pero puedo ser consciente de esa relación dolorosa para aprender la lección y no caer en el antiguo sendero del dolor. O sea, que son el mismo evento o los mismos eventos pero con significados muy diferentes, con códigos de lectura diferentes porque están vistos desde un lugar o una postura que es el observador, que es diferente.

 Eso significa que cuando no aprendemos la lección hay que cambiar de postura; cambiar de postura es cambiar de lugar desde el punto de vista psíquico, que es cambiar de actitud. Cuando yo cambio la actitud con la que me relaciono u observo un fenómeno, puedo aprender lo que no he aprendido hasta ahora.

 Luego, si tenemos relaciones que evocan emociones negativas o destructivas, estamos a un paso de cambiar ese tipo de cualidad de la relación y su destructividad, simplemente cambiando nuestra actitud. No es cambiar de relación, no es cambiar los personajes sino cambiar de actitud; es mucho más simple cambiar de actitud que cambiar los personajes que se están relacionando. Normalmente nosotros tenemos tendencia a personificar, a vivir desde las personas o desde las máscaras, a desplazar los sujetos con los que nos relacionamos; pero no a desplazar el código de las actitudes con las cuales vivimos esas relaciones.

 Vamos a hacer un ejercicio: recordemos todos en el papelito, en la mente, en la imaginación una relación negativa, aquellas relaciones que evocan en nosotros sentimientos reactivos, defensivos, resentimientos, miedo, reacción de fuga o ataque, todos las hemos tenido. Ahora vamos a tratar de fijar esa relación y vamos a aprender, porque podemos aprender en cualquier momento. Esa relación viene de nuestro pasado y está enturbiando nuestras relaciones en el momento presente porque se está proyectando y perturbando la manera como nos relacionamos hoy. Vamos entonces a observar la actitud desde la cual vivimos esa relación y vamos a describirla: es una actitud de ataque, es una actitud de resistencia, es una actitud de miedo, es una actitud defensiva, es una actitud de inquietud, de ansiedad, de angustia… o, ¿cuál es nuestra actitud? Vamos a vernos nosotros mismos en esa relación en el pasado y vamos a ver cuál ha sido nuestra actitud; si no descubrimos la actitud no aprendemos existencialmente.

 El aprendizaje de la vida es existencial, no es teórico; pero esa existencia se refleja en actitudes que nosotros tenemos frente a los otros en la relación; nuestra existencia se refleja en la relación, en el trato. Entonces vamos a ver, cuando nuestra existencia ha sido negativa ¿cuál ha sido nuestro punto de partida? Es decir, ¿nuestra actitud? Esa actitud determina nuestro código de lectura y el código de lectura determina los significados.

 Muy bien. Vamos a ver entonces quién descubrió algo. No tiene que describir la relación, no vamos a personificar ni a hacer chismes, la biografía de cada quien es su biografía; vamos a descubrir la actitud en la relación. ¿Quién descubrió esa actitud cuando una relación es negativa o fomenta emociones destructivas? O, ¿qué actitud tenía cuando se estaba relacionando?

 –Participante: Yo descubrí en mi relación una actitud inicial de ataque y en este momento, en el presente, es de separación, de aislamiento.

 ¿Y qué opinas de esas dos actitudes? ¿Son constructivas, son positivas, a dónde te llevan? ¿Has podido construir relaciones importantes? ¿Cómo las ves? ¿Son un lastre, fueron útiles, te aportaron una lección?

 –Para mí, esos momentos fueron muy destructivos.

 Muy bien, ¿y crees que puedes cambiar esa actitud?

 –De poder, sí; creo que sí.

Entonces, desde hoy debes proponerte cambiar de actitud.

 La máxima actitud del ser humano es que puede cambiar de actitud, es ahí donde nos revelamos como seres humanos. No podemos cambiar el mundo ni la manera de pensar de los otros, ni siquiera de nuestros hijos, tampoco de la señora con quien dormimos todas las noches… Pero nuestra actitud, ¡esa sí la podemos cambiar!

 A veces el mundo es pesado porque pretendemos cambiarlo todo, menos lo más fácil de cambiar y lo que más profundamente podemos cambiar es nuestra actitud. En la actitud se expresa nuestro grado de libertad y éste es un indicio de nuestro grado de humanidad. ¿Qué tan humano eres? Eres tan humano como libre. ¿Qué tan libre eres? Eres tan libre como tu capacidad de seleccionar, de optar por una actitud.

 En términos humanos, sólo existen dos actitudes posibles: una, es una actitud reactiva es decir, reaccionamos frente al mundo de tal manera que la actitud reactiva es automática, es inconsciente y siempre es destructiva. Aprendamos una cosa: todo lo inconsciente es destructivo; allí donde entramos en relaciones destructivas y de manipulación, es porque perdimos la conciencia, hemos sido inconscientes. Cuando alguien dice: es que mi mujer es muy manipuladora; ella es manipuladora porque es inconsciente y tú te dejas manipular porque eres doblemente inconsciente. Si tú fueras consciente, no estarías hablando así de tu mujer; comprenderías y no juzgarías. Y aunque ella manipulara, no tendría a quién manipular porque conscientemente serías transparente a la manipulación; pero si eres inconsciente, te resistes a la manipulación.

 La otra actitud es de fuga: la respuesta de fuga es una respuesta inconsciente, es reactiva y automática, nos repetimos inconscientemente y nos volvemos víctimas de ese repetirse… En ese momento creamos Karma, ese es el Karma. La gente cree que el Karma es una cosa por allá misteriosa, no; Karma es lo que creamos todos los días con nuestra inconciencia. Creamos Karma cuando tenemos actitudes reactivas, automáticas, inconscientes frente a los eventos; y esas actitudes reactivas e inconscientes tienen un sólo punto de partida y es el miedo.

 El miedo es la madre de todas las actitudes que generan relaciones negativas o traumáticas. La agresividad es la máscara que se pone el miedo; pero la desconfianza, la angustia, la duda, la ansiedad, el separatismo, todas esas cosas… son productos del miedo.

 Y tenemos otro tipo de actitudes en términos humanos, que son de responsabilidad. En la actitud reactiva mi sensibilidad es casi química, como la de un reactivo químico; y en la actitud responsable mi sensibilidad está dada por la capacidad de responder consciente y adecuadamente, aunque el evento sea traumático o negativo.

 ¿Qué ocurre entonces en nuestro pasado? ¿De dónde viene el dolor? De actitudes irresponsables, es decir, reactivas, inconscientes y automáticas. Cuando, en lugar de ser humano yo soy un autómata, soy un irresponsable porque voy a merced de los eventos, no soy creador de ellos sino que soy víctima de ellos. Todas las personas irresponsables son víctimas de los eventos y toda víctima de los eventos lo es por inconciencia; porque si fuéramos conscientes ya no seríamos víctimas. ¿Qué quiere decir eso? Que vivir es aprender. Pero cuando no somos conscientes, no aprendemos, dejamos de vivir; literalmente nos estamos muriendo y nuestras relaciones están hechas de muerte. A esa muerte la llamamos juicio, la llamamos prejuicio, la llamamos rutina, separatismo, huida, ataque… pero esas son variedades de la muerte en la relación.

 Las relaciones vivas son responsables porque son conscientes, quiere decir, que si vivir es aprender, no es posible aprender sin responsabilidad y sin conciencia. Eso significa que para ser aprendiz, es decir, que para aprender cuál es mi proyecto de vida, tengo que saber que aprender es vivir. ¡Qué más proyecto de vida que la vida misma, que vivir intensa, digna y humanamente; eso significa aprender!

 Pero, aprender significa encender el fuego del corazón, porque solamente desde el amor podemos ser conscientes. Y allí donde no existe el amor existe el miedo, que es una expresión terrible de nuestra inconciencia; entonces miren que es muy sencillo: aprender no es simplemente estudiar, porque yo puedo estudiar como un autómata y repetir. Aprender es encender un fuego, el fuego del amor que nos permite ser hermandad con responsabilidad; entonces aprender es el proyecto de vida. Vinimos a aprender; pero aprender es encender un fuego y ese fuego lo encendemos cuando vivimos con amor.

 Vamos a ser más radicales todavía: sin amor es imposible aprender. Porque yo solamente aprendo lo que comprendo y lo que comprendo se encarna en mi vida, se vuelve carne y sangre, se vuelve huella interior, me determina. Somos excelentes entendedores, pero no hemos aprendido nada con entender; porque si el corazón no se involucra, el entender es destructivo. De hecho, somos tan inteligentes como destructivos, entendemos todo pero no comprendemos nada y, obviamente, aprendemos mucho menos porque no hemos involucrado el corazón en nuestras acciones. Se trata entonces de poner el corazón.

 El corazón es el aprendiz, porque desde el corazón aprendemos existencialmente; se trata de aprender con todo nuestro ser, con toda nuestra existencia, para que existencia y esencia no estén disociadas. Hemos disociado el ser del existir, y eso nos ha llevado a un camino esquizofrénico. Se trata de que, todas aquellas cosas que yo conozca, las conozca desde la vida, las conozca existencialmente; porque no hay mentira mayor que el dogma más hermoso de la ciencia, de la filosofía o de la religión que no se haya encarnado en el corazón: si no es sangre viva en la vida, toda verdad es una mentira, aunque sea una verdad muy bonita desde afuera. Ese es el misterio del aprendiz. Todas las cosas que nosotros aprendimos se perdieron cuando no las encarnamos; pero cuando las encarnamos, se vuelven un acto original y a eso lo llamamos la vía del artesano. A mí me gusta mucho la palabra artesano, porque es un arte sano; y lo que es sano es íntegro, y lo que es íntegro es sabio, y lo que es sabio es un arte porque, en términos humanos, es original, auténtico.

 Un artesano es aquel que es original, aquel que sabe crear algo nuevo con la misma materia prima que todos tenemos. Aprender a vivir es aprender a ser originales, artesanos de la propia vida, vivir la vida como un arte original, no como autómatas, repitiéndonos; y tal vez ese es el mejor proyecto de vida. El mejor proyecto de vida es aquel que puede empezar ya. Si ustedes están haciendo un proyecto de vida de aquí a 20 años, cierren el libro porque desde ya se están muriendo, están hipotecando la vida en el futuro y es preferible que no hagan ningún proyecto y simplemente vivan. El proyecto de vida comienza ahora y aquí, ya, en un arte de vivir original.

 –Intervención: ¿Encarnar es lo mismo que asumir?

 A ver. Asumir es un término muy intelectual todavía; decir: yo asumo… No; hay una forma de asumir que es implicarse, porque yo puedo asumir explicándome. Pero si yo voy más allá del asumir en la explicación y me implico, me comprometo, eso ya es una vía interior. Cuando todo aquello que tú ves se vuelve una vía interior, empiezas el sendero de la realización; te asumes pero te asumes internamente porque te implicas. Y es bien claro, para realizarse se trata de aplicar muchas cosas en la vida, de exteriorizarlas; pero ninguna cosa se puede realizar correctamente si uno no está implicado de corazón, con toda su vida: eso es asumirse interiormente; ésta es la mejor forma de ser responsable. Si uno se asume interiormente, se implica; y si uno se implica, es responsable no sólo intelectualmente, no sólo legal ni socialmente, sino con todo su ser, con toda su existencia: se trata de que nosotros ¡respondamos con la vida!

 Tenemos ahora algo un poco más avanzado sobre el proyecto de vida: ser aprendiz es ser responsable. Sólo somos responsables cuando encendemos el fuego del amor en el corazón y nos implicamos desde la vida, toda la vida.

 Vamos a hacernos unas preguntas para poder seguir en el sendero del aprendizaje: ¿cuándo voy de la explicación hasta la implicación? El verdadero Aprendiz se implica con su vida. Cuando me quedo solamente en el mundo de las explicaciones, que es el mundo de las justificaciones, el mundo de Pilatos, me lavo las manos, busco un chivo expiatorio. Pero cuando me implico, no necesito justificarme porque asumo aquello que hago o digo con mi vida; no con palabras ni con justificaciones, sino desde el silencio, con una actitud interior que implica mi vida.

 ¿Cuándo aplicamos aquello que nos hemos explicado? Existe un problema muy grave en el aprendizaje de la vida y es que, uno no aprende, si no aplica. Imagínense que yo aprendiera cirugía sin operar: uno aprende cirugía operando; imagínense que yo aprendiera a nadar simplemente explicándome… si no aplico lo que me explico, pues, obviamente, no aprendo a nadar nunca. Es haciendo como el hombre aprende, como el artesano aprende. Ningún artesano aprende mucho de teoría, él aprende con sus manos, con sus movimientos, con su vida; él no explica: él muestra resultados. Entonces, es haciendo como se aprende. Y un buen artesano es el que hace desde el Ser. Él está haciendo, pero está siendo; si uno no es en el hacer, está perdido, porque el hacer se vuelve algo externo y sin sentido. El hacer es la mejor estrategia de aprendizaje: si usted quiere aprender, hágalo, no se lo explique tanto en palabras, no estudie tanto, ¡hágalo! Estudie, explíquese pero ¡implíquese y hágalo!

 No obstante, existe un salto mortal en la vida. Lo que yo llamo un salto mortal es hacer un corto circuito y saltar el abismo que existe entre la explicación y la aplicación; sin implicarse, esto es suicida. Entonces en la vida hay muchos suicidas: no hemos triunfado, no nos hemos realizado, damos vueltas por aquí y por allá, nuestras acciones son poco efectivas y es, simplemente, porque tenemos una muy buena teoría: nos hemos explicado pero no nos hemos implicado; y sin implicación, toda aplicación está fundada en el vacío, no tiene raíces, no tiene poder y no tiene sentido. Por eso nuestras acciones, nuestras aplicaciones no llegan a ninguna parte y vivimos frustrados, sencillamente porque no hemos comprometido la vida en ello.

Se trata entonces de comprometerse. Aprende quien se implica; quien no se implica entiende, pero disocia su cabeza de su corazón y termina en una esquizofrenia mortal, disocia su alma de su personalidad: le vende su alma al diablo. En la vida tenemos una cosa fundamental que es aprender; pero tenemos que aprender a aprender, y no es posible aprender sin implicarse.

 Miremos entonces, esta otra pregunta: ¿Me implico? Porque yo puedo dar muchas explicaciones, todas las justificaciones y lavarme las manos; pero si no me implico, no tengo derecho a hablar, porque eso no tiene raíz ni es la verdad, es apenas una explicación.

 Lo que no tiene raíces en el corazón puede ser correcto pero no es cierto; de lo correcto a lo cierto hay una enorme diferencia. Si nosotros en nuestra cultura lo reconociéramos, seríamos auténticos. No somos auténticos porque somos muy correctos pero no estamos en la verdad; porque la verdadera verdad sale del corazón, viene de tu vida; y es esa vida la que se implica para que tus explicaciones tengan raíces. Y si tus explicaciones tienen raíces, tus acciones tendrán frutos, porque ningún árbol sin raíces da frutos.

 Entonces nosotros miramos nuestros frutos verdes, nuestros frutos que no alcanzaron a madurar, nuestros árboles que no se alcanzaron a cosechar. ¿Dónde está la cosecha de la vida?  En la raíz. Y la raíz es el Ser, y el Ser es la implicación: es implicarse hasta los tuétanos aunque nos cueste la vida, de eso se trata. No se trata entonces de tener un basurero de explicaciones, de entendimientos, de conocimientos; bastaría una sola verdad intensamente vivida para que nuestro corazón tuviera la fuerza de la realización que necesita.

El Dr. Jorge Carvajal, médico colombiano, es creador del enfoque terapéutico conocido como Sintergética, la cual es una visión de síntesis de los diferentes paradigmas médicos, que implementa la práctica de la medicina de la conciencia. . Mayor información puede encontrarse en la web: www.davida-red.org