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lunes, 7 de septiembre de 2015

Remedios naturales para tratar su tiroides

Via elephant journal on Jun 11, 2013

¿Experimenta regularmente fatiga, dolores musculares y una sensación general de malestar?


Aunque estos síntomas pueden resultar demasiado generales o muy difíciles de diagnosticar para los médicos occidentales, todos son características del sello del hipotiroidismo, una enfermedad que resulta de una glándula tiroides hipoactiva.

La tiroides, una glándula en forma de mariposa situada en el cuello, juega un papel importante en el sistema endocrino del cuerpo, asistiendo tanto en la gestión del metabolismo como en la producción de energía. Aunque la glándula puede ser pequeña, ¡su buen funcionamiento es crucial para su salud y su bienestar general!
En muchos casos, sin embargo, esta importante serie de procesos de regulación se van alterando. Según un estimado, hay 15 millones de [norte]americanos sufriendo de hipotiroidismo sin diagnosticar.  Además de los síntomas mencionados anteriormente, los que sufren de esta enfermedad puede experimentar:
  • Insomnio
  • Cefaleas
  • Sensibilidad al frío
  • Extremidades frías
  • Piel dura o seca
  • Subida de peso
  • Estreñimiento
  • Mareos o véertigos
Para confirmar el hipotiroidismo, los médicos miden el nivel de "TSH" — hormona estimulante de la tiroides — que se encuentra en la sangre.  Si los resultados de esta prueba caen entre 4.5 – 10.00 mU/L, el diagnóstico es "hipotiroidismo subclínico", mientras que una puntuación por encima de 10.00 mU/L resulta en un diagnóstico de "hipotiroidismo evidente."

Entre los médicos occidentales, el tratamiento más común de hipotiroidismo es la levotiroxina, una hormona sintética que sustituye a una de las varias hormonas de la tiroides, conocida como "T4". Pero porque este tratamiento a menudo resulta en una resolución incompleta de los síntomas (dada la ausencia del "T3" producido naturalmente y otras importantes hormonas de la tiroides) y de los efectos secundarios desagradables, muchos enfermos de hipotiroidismo también buscan remedios naturales para manejar su enfermedad.

Cualquiera de los siguientes remedios pueden ayudar al cuerpo a restablecer la tiroides en su correcto estado de funcionamiento. Como con todos los recursos naturales, sin embargo, asegúrese de llevar a cabo estas recomendaciones bajo la supervisión de un clínico o médico holístico, quien puede asegurar que el impacto de este cambios de estilo de vida proporciona una gestión eficaz para su condición de la tiroides.

 

Seguir una dieta libre de gluten

La causa más común del hipotiroidismo es la tiroiditis de Hashimoto, una condición autoinmune en la que el cuerpo erróneamente ataca el tejido de la tiroides como si fuera un invasor extranjero, llevando a muchos de los síntomas descritos anteriormente.

Desafortunadamente, la composición molecular de la proteína del gluten (encontrada en productos de trigo, cebada y centeno) es casi idéntica a la estructura del tejido de la tiroides humana. Como resultado, un sistema inmune que ya está atacando a su propio tejido de la tiroides puede ser provocado para realizar atentados más intensos o prolongados en presencia de la molécula del gluten, por lo que es una buena opción para los que sufren de hipotiroidismo abstenerse totalmente de este nutriente.


Buscar grasas saludables

Aunque las grasas y el colesterol a menudo tienen una mala reputación por la industria médica, estos dos compuestos importantes son los bloques de construcción de las vías hormonales. Dado que las condiciones de la tiroides son — en un nivel básico — problemas que surgen dentro del sistema endocrino (hormonal), complementar la dieta con buenas fuentes de grasas saludables, puede proporcionar las materias primas necesarias para estimular al cuerpo a repararse a sí mismo.

Para mejores resultados, busque cualquiera de los siguientes tipos de grasas saludables:
  • Aceite de coco y otros productos de coso
  • Ghee (mantequilla clarificada)
  • Avocados o paltas
  • Nueces y mantequilla de nueces
  • Leche entera – libre de antibióticos y hormonas
  • Carnes magras y pescados
  • Semillas de linaza


Añadir un probiótico a su rutina diaria

Resulta interesante que algunos científicos estiman que tanto como el 80% de nuestras defensas inmunitarias son controladas desde el sistema digestivo, haciendo de la salud intestinal una alta prioridad para cualquier encaramiento del hipotiroidismo. Esto es especialmente cierto en el caso de la tiroiditis de Hashimoto y otra condiciones autoinmunes de la tiroides, como un saludable equilibrio de la flora digestiva puede ayudar a calmar el ataque innecesario del cuerpo sobre la glándula tiroides.

Para mejorar su salud digestiva, considere agregar un probiótico a su rutina de suplemento diario. Estos productos son ampliamente disponibles para su compra, aunque su clínico o practicante de medicina alternativa puede ser capaz de recomendarle la opción específica que responde mejor a sus necesidades.


Evite los goitrógenos

Los "goitrógenos" son compuestos que producen de manera natural la inhibición tiroidea, se encuentran en varias especies de plantas y vegetales. Cualquiera que experimenta la disminución de la función tiroidea sería prudente evitar los siguientes alimentos:
  • Kale o col ácida
  • Brocoli
  • Coliflor
  • Colinabos
  • Rábanos o rabanitos
  • Nabo
  • Col, repollo o berza
  • Coles o repollitos de Bruselas


Combatir las deficiencias de nutrientes y vitaminas

Además, si bien es importante reconocer que la carencia de vitaminas y nutrientes no causa hipotiroidismo y otras afecciones de la tiroides, la ausencia de estas sustancias importantes en todo el cuerpo hace más difícil recuperarse de estas enfermedades.
Específicamente, algunas de las vitaminas y nutrientes que deberá prestar atención para una salud óptima incluyen:
  • Vitamin D (idealmente su nivel debe estar entre 50 – 80 ng/mL)
  • Hierro
  • Ácidos grasos Omega 3
  • Vitamina A
  • Vitamina B12
Con excepción de los ácidos grasos Omega 3, su médico puede comprobar sus niveles actuales de todas esas vitaminas y nutrientes, así como identificar las soluciones potenciales de suplementación si usted no es capaz de construir niveles óptimos a través de solo la dieta.

Incluya un simple proceso yóguico en su vida

La práctica constante de yoga y meditación puede a largo plazo ayudar a hacer frente a una variedad de enfermedades crónicas, incluyendo la disfunción tiroidea. Juntos, estas prácticas crean una profunda sensación de relajación en el cuerpo y la mente, ayudando así a aliviar una serie de diferentes problemas de salud.

El yogui y místico Sadhguru dice:

Cuando medita, todo su sistema funciona con facilidad y está descansado todo el tiempo. No existe tal cosa como el estrés, y las dolencias crónicas pueden aliviarse fácilmente. Si su sistema está correctamente equilibrado y se mantiene en plena intensidad, no pueden existir dolencias psicológicas y fisiológicas.

Para evidencia sobre cómo el yoga y la meditación puede mejorar las condiciones de la tiroides, considere los resultados de una encuesta realizada el año pasado por el Dr. Raj Maturi que investigó el impacto del Isha Yoga, una serie de programas de yoga realizadas por la Fundación Isha, en la salud en general.

Durante todo el estudio, 51% (35) de los participantes encuestados informaron mejoría en sus condiciones de la tiroides.

De los 35 participantes que mostraron mejoría en su condición de enfermedad, 16 experimentaron una disminución de su necesidad de medicación, mientras que tres fueron capaces de suspender completamente la medicación.

Por último, tenga en cuenta que, si bien todos estos cambios puede jugar un papel importante en la mejora de la función tiroidea naturalmente, sigue siendo importante trabajar con su médico para controlar tus niveles de TSH y la mejoría general.  Si su condición es grave, ningún remedio natural solo puede iniciar una respuesta suficiente para aliviar sus síntomas hasta que su enfermedad esté bajo mejor control.  Mientras tanto, es vital el manejo médico adecuado de su condición para permitir que estos remedios naturales prosperen en su sistema.

Sadhguru J. Vasudev es un místico contemporáneo fuertemente arraigado en temas mundanos y pragmáticos como en sabiduría y experiencia interior. Nombrado una de las 50 personas más influyentes de la India, él se ha dirigido en importantes foros mundiales sobre temas tan diversos como la espiritualidad, liderazgo y desarrollo socio-económico. Él ha servido como delegado a la Cumbre de Paz del Milenio de las Naciones Unidas y el Congreso Mundial de la Paz y ha sido un invitado especial del Foro Económico Mundial (2006-2009), el Retiro de Liderazgo australiano (2006) y TED (2009). Sus entrevistas aparecen en The New York Times, BBC, Bloomberg, CCNI y CNBC. Es autor de varios libros, el personaje de cuatro libros y coautor del Bestseller de Amazon "Midnights with the Mystical”. Sus conversaciones públicas con frecuencia reúnen multitudes de más de 300.000 personas.




miércoles, 8 de mayo de 2013


RESPIRACIÓN ABDOMINAL


La respiración abdominal o respiración diafragmática, utiliza el diafragma para expandir los pulmones. Para la respiración abdominal, tome varias respiraciones profundas lentas y prolongadas. Deje relajar su mente para que usted puede comenzar a centrarse en la conexión cuerpo-mente. Se concentran en el área del abdomen debajo del diafragma. Esta técnica añade un enfoque adicional en su perineo, la zona entre el ano y los genitales.

Coloque una mano en el abdomen superior, por encima de su ombligo. Coloque la otra mano en la parte inferior del abdomen, debajo de su ombligo. Tanto en la inhalación como en la exhalación, intente que su parte superior se mueva. Cuando inhale, visualice que el aire llena los pulmones, pasando por la parte superior del abdomen y llenando el abdomen inferior que suavemente lo expande como un globo. Relaje suavemente los músculos del suelo pélvico en el Hui Yin (Ren Mai-1) el punto en el centro del perineo. Mantenga aún su pecho quieto.
 
Al exhalar, contraiga suavemente los músculos del suelo pélvico en el punto hui yin y de la parte inferior del abdomen. Utilícela para contraer su bajo vientre, como si el aire estuviera abandonando la vejiga. Cuando inhale, amplíe su abdomen. Nuevamente, mantenga su pecho relativamente quieto. En otras palabras, exhale contrayendo su abdomen. Inhale expandiendo su abdomen. Si se cansa, sólo relájese y vuelva a respirar naturalmente.
 
Continúe practicando la respiración abdominal durante la meditación o practicando Taichi. Mantenga su atención en la parte inferior del abdomen en el área alrededor del dan tien. Con suficiente práctica, esto se volverá natural y cómodo.

~Eric Borreson
Revista Yan Sheng (Naturing Life), Enero-febrero, 2013. 

miércoles, 4 de enero de 2012


¿Qué es la meditación?

Aprender a meditar es el mejor regalo que puedes hacerte en esta vida. Sólo a través de la meditación puedes emprender el viaje hacia el descubrimiento de tu verdadera naturaleza y encontrar así la estabilidad y la confianza que necesitarás para vivir, y morir, bien. La meditación es el camino hacia la iluminación”.
—El Libro Tibetano de la Vida y la Muerte, Sogyal Rinpoche.

El propósito de la meditación consiste en despertar en nosotros la naturaleza de la mente e introducirnos a aquello que en realidad somos, a nuestra consciencia pura e inmutable que subyace a la totalidad de la vida y la muerte.
La meditación es la manera de volver a nosotros mismos, el lugar donde poder experimentar y saborear nuestro ser completo, más allá de todos los patrones habituales. En la calma y el silencio de la meditación, vislumbramos y regresamos a esa profunda naturaleza interior a la que hace tanto tiempo perdimos de vista con tantas ocupaciones y distracciones de nuestras mentes.
En la quietud y el silencio de la meditación, vislumbramos esa profunda naturaleza interior que hace tanto tiempo perdimos de vista entre la agitación y la distracción de nuestra mente, y regresamos a ella. Resulta verdaderamente extraordinario que nuestra mente no pueda estarse quieta más de unos pocos instantes sin anhelar distracción; es tan inquieta y desasosegada que a veces pienso que, al vivir en una ciudad del mundo moderno, ya somos como los seres torturados del estado intermedio que sigue a la muerte, donde se dice que la consciencia es angustiosamente desasosegada.
¿Qué nos dice eso de nuestra forma de vivir? Estamos fragmentados en muchos aspectos distintos. No sabemos quiénes somos en realidad, ni con qué aspectos de nosotros mismos deberíamos identificarnos ni en cuáles creer. Son tantos los dictados, voces y sentimientos que luchan por controlar nuestra vida interior que nos encontramos dispersos por todas partes, en todas direcciones, sin dejar a nadie en casa.
Debemos reconocer que cuando comenzamos la práctica de la meditación, estamos incorporando una dimensión totalmente diferente. Normalmente en la vida ponemos mucho esfuerzo en la obtención de las cosas externas y hay muchas luchas que tenemos que superar, mientras que en la meditación es justamente lo contrario, la meditación es la ruptura de cómo funcionamos normalmente.
Cuando leemos los libros sobre la meditación, o cuando la meditación es presentada por diversos grupos, el énfasis es habitualmente sobre las técnicas. En el mundo occidental, la gente tiende a estar muy interesada en la “tecnología” de la meditación. Sin embargo, la característica más importante de la meditación no es la técnica, sino la postura, no tanto física sino más bien se refiere a una actitud interior.
La meditación es simplemente una cuestión de estar, de derretirse, como un pedazo de mantequilla dejada al sol. No tiene nada que ver con “saber” o no; de hecho, cada vez que practicas la meditación tienes que estar fresco, como si sucediera por primera vez. Siéntate con el cuerpo relajado, silencioso, la mente completamente tranquila, y permite que los pensamientos vengan y se vayan, sin dejarlos causar estragos en tu mente. Si necesitas algo qué hacer, observa la respiración. Este es un proceso muy simple. Cuando  estás respirando hacia fuera, siente que estás respirando hacia afuera. Cuando la respiración es hacia adentro, siente que estás respirando hacia adentro, sin proveer ninguna clase de comentario adicional o chisme mental, sólo identificando la respiración. Este proceso de la mente atenta es muy simple y procesa tus pensamientos y emociones, entonces, como una vieja piel se liberan.
Generalmente las personas se concentran en diversas partes para relajar el cuerpo. Pero la relajación verdadera viene cuando te relajas de adentro hacia afuera, entonces todo se facilitará y se hará absolutamente natural.
Cuando comienzas a practicar, entras en contacto con tu “punto suave”, y solamente debes permanecer allí. No necesitas centrarte en cualquier cosa detalladamente para comenzar. Sé espacioso, y permite que los pensamientos y las emociones aparezcan. Si lo haces así, más tarde, cuando utilices un método tal como observar la respiración, tu atención estará más fácilmente consciente en el respirar. No hay punto determinado en la cual necesites concentrarte, es simplemente el proceso natural de la respiración. Veinticinco por ciento de tu atención está en la respiración, y el setenta y cinco por ciento está relajado.
Intenta identificarte realmente con la respiración, más que solamente mirarla. Tu puedes elegir un objeto, como una flor, por ejemplo, para enfocarte. A veces enseñan a visualizar una luz en la frente, o en el corazón. A veces un sonido o una mantra puede ser utilizado. Pero al principio es mejor simplemente ser espacioso como el cielo, sentir que eres el universo entero.
Cuando te sientes a meditar, deja que todo se calme y permite que las cosas y todo lo que está en desacorde se disuelvan naturalmente, de aquí nace tu verdadero ser. Experimentarás entonces un aspecto el cuál es el “verdadero tú”. A medida que profundices más, comenzarás a descubrir y a conectarte con la calidad de amar que es la más fundamental.
El punto clave de la meditación es conseguir utilizar ese aspecto del cual te has olvidado. En Tibetano meditación significa “acostumbrarse”. ¿Acostumbrarse a qué? A tu verdadera naturaleza, tu naturaleza de Buda. Esta es la razón por la cual, en la enseñanza más alta de Budismo, el Dzogchen, se instruye en que descanses en la naturaleza de tu mente. Te sientas y dejas que todos los pensamientos y conceptos se disuelvan, es como cuando las nubes se disuelven o la niebla se evapora, revelando el cielo claro y el sol que brilla detrás de ellas. Cuando todo se disuelve, comienzas a experimentar tu verdadera naturaleza: ¡Estás vivo! Entonces lo sabes y en ese momento, te sientes realmente bien. Está sensación de bienestar es completamente diferente a todas las que hayas experimentado. Ésta es una experiencia verdadera y genuina, en la cual sientes una profunda paz, alegría y confianza sobre ti mismo.
¿Qué se experimenta en ese estado? Como solía decir Dudjom Rimpoché: imagínese a un hombre que llega a su casa tras un largo día de trabajo en el campo y se acomoda ante el hogar en su sillón favorito. Se ha pasado el día trabajando y sabe que ha hecho lo que quería hacer; no tiene nada más que preocuparse, nada que haya quedado sin terminar y puede abandonar completamente todas sus inquietudes y contentarse sencillamente con ser.
Así pues, cuando medita, es esencial que cree usted el ambiente mental interior más adecuado. Todos los esfuerzos y luchas vienen de la estrechez, de no hacerse espacio, de modo que crear ese ambiente adecuado, es vital para que se produzca verdaderamente la meditación. Cuando están presentes el humor y la amplitud, la meditación surge sin esfuerzo.
A veces, cuando medito, no utilizo ningún método en especial. Me limito a dejar reposar la mente y compruebo, sobre todo cuando estoy inspirado, que puedo llevar la mente a casa y relajarme con más rapidez. Sentado en silencio, descanso en la naturaleza de la mente; no dudo ni me pregunto si estoy en el estado “correcto” o no. No hay ningún esfuerzo, sólo una rica comprensión, una actitud despierta y una certeza inconmovible. Cuando estoy en la naturaleza de la mente, la mente ordinaria ya no está ahí. No es necesario corroborar o confirmar mi existencia: simplemente soy. Está presente una confianza fundamental. No hay nada en especial que hacer.
Cuando enseño meditación suelo comenzar diciendo: “Lleva la mente a casa. Suelta. Y relájate”. Toda la práctica de meditación puede resumirse en estos tres puntos básicos: llevar la mente a casa, aflojar o soltar y relajarse. Cada una de estas expresiones encierra significados que resuenan en muchos planos.
Llevar la mente a casa significa llevar la mente al estado de Morar en Calma mediante la práctica de la presencia mental. En su sentido más profundo, llevar la mente a casa es volver la mente hacia el interior y reposar en la naturaleza de la mente. Esto de por sí, es la meditación más elevada.

Soltar significa dejar salir la mente de su cárcel de aferramiento, puesto que uno reconoce que todo el dolor, el miedo y la perturbación proceden del ansia de la mente por aferrar. En un plano más profundo, el conocimiento y la confianza que surgen de la creciente comprensión de la naturaleza de la mente estimulan la generosidad profunda y natural que permite dejar que el corazón se desprenda de todo apego, dejar que se libere y se derrita en la inspiración de la meditación.

Finalmente, relajarse significa ser espacioso y relajar todas las tensiones de la mente. En un sentido más profundo, uno se relaja en la verdadera naturaleza de su mente, el estado de Rigpa.
Las palabras tibetanas que evocan este proceso sugieren la sensación de “relajarse sobre Rigpa”. Es como derramar un puñado de arena sobre una superficie plana: cada grano se asienta por su propia cuenta. Así es como se relaja usted en su verdadera naturaleza, dejando que todos los pensamientos y emociones cesen naturalmente y se disuelvan en el estado de la naturaleza de la mente.
Rigpa es una palabra tibetana que significa en general ‘inteligencia’ o ‘atención’. En Dzogchen, sin embargo, la enseñanza superior en la Tradición Tibetana Budista, rigpa tiene una connotación más profunda, ‘la naturaleza profunda de la mente’. La enseñanza total del Buddha está dirigida hacia la comprensión de esto, nuestra última naturaleza, el estado omnisciente o la iluminación – una verdad tan universal, tan primordial que va más allá de todos los límites, e incluso, más allá de la religión misma.

Cuando medito, siempre me inspira este poema de Nyoshul Khenpo:
Descansa en gran paz natural
esa mente exhausta
abatida por los golpes del karma y el pensamiento neurótico,
como la furia implacable de las olas que rompen
en el océano infinito del sámsara.

Es bueno que medites cuando te sientas inspirado. Temprano en las mañanas puedes tener esa inspiración, pues los mejores momentos de la mente son temprano en el día, cuando la mente está más tranquila y más fresca (el tiempo tradicionalmente recomendado es antes del amanecer). El más apropiado para sentarse a meditar, porque no solamente es fácil sino que entonces te dará más confianza en la práctica, y podrás más adelante practicar cuando no estés inspirado. No hay necesidad de meditar por mucho tiempo: apenas permanece silencioso hasta que puedas entrar y conectarte con la esencia de tu corazón. Éste es el punto principal.
Después de esto hay una cierta integración. Una vez que la mente atenta haya sido despertada por tu meditación, tu mente será tranquila y tus opiniones más coherentes. Entonces, estarás presente en todo lo que haces. Como en el refrán famoso del Zen: “Cuando yo como, yo como; cuando duermo, duermo”. Cualquiera cosa que hagas estarás completamente presente en el acto. Así sea lavando platos, si se hace completamente consciente, se puede decir que estarás más lleno de energía. Serás más pacífico, más despierto.
Uno de los puntos fundamentales del viaje espiritual es perseverar a lo largo del camino. Aunque tu meditación puede ser buena un día y no tan buena el día siguiente, como cambios en el paisaje, esencialmente no son las experiencias, buenas o malas las que cuentan, pero cuando tú perseveras, la práctica verdadera aflora en ti y llega entre lo bueno y malo. Lo bueno y lo malo son simplemente espejismos, así como puede haber buen o mal tiempo, el cielo siempre es el mismo. Si perseveras y tienes esa actitud del cielo espacioso, sin la perturbación de emociones y experiencias, desarrollarás estabilidad y la profundidad real de la meditación.
Encontrarás esto gradualmente y casi inadvertidamente, tu actitud comenzará  a cambiar. No te aferrarás a las cosas tan sólidamente como antes, y aunque sucedan las crisis te mantendrás tranquilo, sabrás manejarlas y te darás cuenta de que todas estas situaciones son risibles y vivirás con un corazón más alegre.