lunes, 30 de agosto de 2010
El elemento tierra en la medicina china…
Chad Dupuis 18/08/2010
Sobre el bazo:
Sobre el Páncreas:
El “bazo” en medicina china realiza las siguientes funciones:
¿Qué síntomas pueden aparecer?
Patrones del sistema del bazo y sus significados:
Dos puntos de acupuntura ejemplares:
¿Que significa humedad en la medicina china?
¿Pasa igual cuando hay exceso?
Entonces demasiado líquido no puede ser mejor… humedad, obesidad y MTC
¿Cómo equilibrar mi bazo?
martes, 3 de agosto de 2010
VISIÓN SUFI
viernes, 25 de junio de 2010
¿Qué es mi corazón? Verano, calor y
alegría…
Acerca del corazón:
El “corazón” en la medicina china realiza las siguientes funciones:
- Shen - Pensamiento emocional | Controlado/hospedado por el corazón
- Yi - Pensamiento intelectual | Controlado/hospedado por el bazo
- Zhi – Voluntad | Controlado / hospedado por los riñones
- Hun – Nuestra “alma” / Valor / Sueños / metas | Controlado / hospedado por el hígado
- Pro - Otro aspecto de nuestra “alma” pero vinculado más fuertemente a nuestro cuerpo físico /instintos | Controlado/hospedado por los pulmones
¿Qué síntomas pueden surgir?
Diseño del sistema cardíaco y sus significados:
¿Está seguro que es cálido, también dijo algo sobre verano y calor?
Corazón verano alegría
Bazo estío preocupación / reflexión
Pulmones otoño aflicción / tristeza
Riñón invierno miedo
Hígado primavera cólera
¿Qué más se puede hacer?
¿Entonces, qué hacer?
sábado, 12 de junio de 2010
¿Cómo Conocer y Seleccionar a un Médico Acupuntor?
Dr. Young Wei Chieh**
El paciente posee el derecho y la necesidad de encontrar a un profesional serio y capacitado para tener la tranquilidad de dejar en sus manos la propia salud pero, muchas veces no sabe cómo distinguirlos sin dejarse engañar y caer en la trampa al menos al comienzo pero que muchas veces es el final de un episodio lamentable de mala praxis o insatisfacción (inefectividad) terapéutica que cada vez es mas frecuente.
A la hora de evaluar esta claro que antes del profesional está el ser humano, con su moral y capacidad de entrega. Pero si queremos hacer un rápido análisis sobre la idoneidad del médico acupuntor que elegimos es necesario que éste cumpla por lo menos las siguientes condiciones básicas:
1) Poca cantidad de agujas utilizadas por sesión.
Cuanto más capacitado esta el médico acupuntor, menos agujas y remedios utiliza para conseguir la efectividad. Desde el punto de vista profesional, distingue del resto por su simpleza y, desde el punto de vista del paciente, más comodidad y menos rechazo.
Cantidad promedia por sesión son de 8-10 agujas.
2) Precisión a la hora de seleccionar los puntos acupunturales.
Los 14 canales energéticos regulares de la acupuntura ofrecen mas de 300 puntos, si le sumamos los puntos extracanales se incrementan a unos mil y pico de puntos. Entonces hay que comprender el concepto médico chino de “...diferentes patologías, mismo tratamiento...” porque muchos de ellos son polifuncionales y con doble sentido de regulación entonces en la práctica es muy importante conocer a la perfección los puntos más importantes de cada canal y luego elaborar el plan terapéutico con ellos sin ramificarse.
3) Nunca o tratar de evitar la utilización de la zona afectada (lesión misma) como prioridad terapéutica.
La acupuntura es un acto médico milenario, pero bajo el concepto terapéutico también es un arte de curar donde se puede seleccionar distintas técnicas, métodos, macrosistemas o microsistemas para una patología determinada presentada en diferentes pacientes porque cada uno es un ente particular donde hay que seleccionar el plan mas adecuado. Nunca se debe caer en el facilismo y el concepto erróneo de “si me duele la cabeza entonces trato solamente la cabeza o si me duele el pie solo trato el pie” sino que hay que encontrar el foco original del problema y solucionarlo radicalmente.
4) Patologías agudas (por ej. crisis asmática) y/ o dolor se exige resolución y efectividad instantánea.
Cuando un paciente llega desesperado a la consulta uno tiene la imperiosa necesidad de resolver el caso inmediatamente basándose en un rápido y conciso chequeo semiológico acompañado de la intuición profesional basada en la experiencia. Es aquí donde muchas veces denota la sabiduría y la destreza del buen profesional que lo distingue del resto.
5) Patologías difíciles y/ o crónicas hay que realizar punción profunda con tiempo prolongado de retención y/ o saber practicar la sangría acupuntural.
El Canon de la Medicina China -NEI KING- decía: “...las patologías tienen distintos niveles de afectación, las punciones serán superficiales o profundas según el caso...”.
Otro concepto importante es que las enfermedades crónicas y difíciles presentan éstasis sanguínea (acúmulo de toxinas) estancadas en determinadas partes del cuerpo y que puede llegar a ser sistémico. Entonces si es necesario hay que recurrir a la técnica de la sangria acupuntural para lograr una disminución más directa y rápida de estos desechos que impiden los procesos normales de metabolización, inmunización y circulación sanguínea.
6) Escuchar al paciente con detenimiento, realizar minucioso examen semiológico y otorgar el tiempo terapéutico necesario según la patología consultada.
En conclusión, ser un buen médico acupuntor debe reunir muchos requisitos además de los mencionados anteriormente. Para quien les escribe sostiene que lo más importante es el trato humano sincero y cordial, dedicación, capacidad de escucha y fluida relación médico-paciente para poder lograr el mismo objetivo final que es la salud.
*Datos del Traductor:
Especialista en Acupuntura Escalpeana del Dr. Zhu Ming Qing y
Sistema de Sangría Acupuntural de Master Tung
Miembro de la Sociedad Argentina de Acupuntura
Miembro del Colegio de Médicos Acupuntores de la República Argentina (COMARA)
Representante Oficial del Centro de Acupuntura del Instituto de Ortopedia y Traumatología del
Hospital de Clínicas-Facultad de Medicina de la Universidad de Sâo Paulo- en Argentina
**Datos del Autor:
Certified
Certified Chinese Medical Doctor in
Doctorate Degree in Medicine at
Ph.D. in Oriental Medicine from
Ph.D. in Philosophy at
Disciple of Grand Master Tung Ching Chang, Liu Du Zhou and Zhu Bo Kun, the world´s leading authority in Acupuncture, Shan Han Lun and I Ching, respectively
"The Best Chinese Medical Doctor, 1990 in the field of Acupuncture, Oriental Internal Medicine and Gynecology in
More than 30 years of clinical and teaching experiences; with more than 300,000 patient visits.
Author of more than 30 books on various aspects of Traditional Chinese Medicine.
¿Qué piensa mi cuerpo de mí? – un ejercicio
La relación que tenemos con nuestro cuerpo tiene influencia profunda en la vida. Con todo lo que implica, este es un asunto que raramente consigue ser discutido, quizás debido a nuestra familiaridad con nuestro cuerpo. Sin embargo, encuentro que esto es un aspecto importante de sanación, especialmente en los casos crónicos. La comprensión y la relación profunda con nosotros mismos es un acontecimiento fundamental en la curación de la totalidad ser, y conduce a menudo a un estado ampliado de la conciencia de uno mismo.
He procurado recoger y presentar aquí algunas preguntas/ejercicio que pudieron ayudar en este esfuerzo.
Tómese un momento para sentarse silenciosamente. Deje pasar un rato para tomar conciencia de su cuerpo. Entonces hágase las siguientes preguntas, dejando bastante tiempo entre cada una de ellas:
- ¿Cuáles son mis emociones hacia mi cuerpo?
- ¿Cómo las conseguí?
- ¿Cómo mi cuerpo ayuda u obstaculiza a mis propósitos en la vida?
Ahora, las preguntas esperadas:
- ¿Cómo siente mi cuerpo mis metas?
- ¿Qué piensa de mí?
Hago tiempo para escuchar.
Examino cuidadosamente nuestro diálogo para ver:
- si mi cuerpo me teme
- si algunas otras sensaciones están presentes.
Entonces pregunto lo que espera de mí.
Le digo cuáles son mis expectativas.
¿Cuán justas son?
Dicen en el Oriente, “piense con su cuerpo.”
¿Qué significa esto? Pido a mi cuerpo ayuda.
La conversación continúa hasta que haya una sensación de que las diferencias han disminuido,o la relación se ha profundizado.
Y me siento perezosamente a gozar de todas las sensaciones de mi cuerpo, de todo el sonido y el aire alrededor de mí, y yo.
jueves, 10 de diciembre de 2009
OBSESIONES Y ANGUSTIAS
Ignacio Larrañaga (El Arte de ser Feliz, Cap. 3)
Tú estás en tu habitación y, sin pedir permiso, entra en tu cuarto un enemigo y cierra la puerta. No puedes expulsar al intruso, ni tampoco puedes salir de tu habitación. Eso es la obsesión; es como tener que cohabitar con un ser extraño y molesto sin poder expulsarlo.
La persona que sufre de obsesión se siente dominada, se da cuenta de que la idea que le obsesiona es absurda, no tiene sentido, y de que se le ha instalado ahí sin motivo alguno. Pero, al mismo tiempo, se siente impotente para expulsarla y parece que, cuanto más se esfuerza por ahuyentarla, con más fuerza se le instala y se le fija.
La mayor desdicha que puede experimentar un hombre es la de sentirse interiormente vigilado por un gendarme, sin poder ser autónomo ni dueño de sí.
El pueblo, para manifestar la idea de obsesión, se expresa de la siguiente manera: “se le puso tal idea”. Aquella mujer vivió durante largos años cuidando solícitamente a su padre enfermo, después que éste murió, se le puso la idea de que no lo había cuidado con suficiente esmero mientras vivió. Ella tenía la conciencia clara de que este pensamiento era absurdo, pero no pudo eludir que la obsesión la dominara completamente.
Hay personas que, una vez acostadas, se les pone la idea de que no van a poder dormir esa noche. La idea les domina de tal manera que, efectivamente, no duermen.
Hay personas que cuando preparan el equipaje de un viaje abren la maleta cinco o seis veces para comprobar si metieron aquel objeto; personas que se levantan varias veces de la cama para comprobar si está bien cerrada la puerta; personas que pasan todo el día lavándose las manos una y otra vez… Se podrían multiplicar los ejemplos.
Existe la obsesión de la culpa, la del fracaso, la del miedo, la de la muerte, la de las diferentes manías.
Hay personas que son y están predispuestas a las obsesiones por su propia constitución genética. Basta que se les haga patente en su entorno un factor estimulante para que entren rápidamente en una crisis obsesiva.
El estado de obsesión depende también de los estados de ánimo: cuando un sujeto se halla en un estado altamente nervioso será presa de una crisis obsesiva mucho más fácilmente que cuando está relajado y tranquilo.
Hay tres cosas que andan danzando en una misma cuerda: la dispersión, la angustia y la obsesión. Ellas tres actúan entre sí como madres e hijas, como causa y efecto. Pero, muchas veces, no se sabe quién engendra a quién, quién es la madre y quién es la hija. Incluso sus funciones pueden ser alternadamente indistintas: la angustia genera obsesión, la obsesión, a su vez, engendra angustia y, de todas formas, la dispersión siempre engendra, o al menos favorece, ambos estados.
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Las obsesiones nacen casi siempre en un temible círculo vicioso: la vida agitada, las responsabilidades fuertes y un entorno vital estridente y subyugador.
Todo esto conduce a una desintegración de la unidad interior con una gran pérdida de energías, por lo que el cerebro tiene que acelerar la producción de energías con la consiguiente fatiga cerebral.
Esta fatiga cerebral deriva rápidamente en la fatiga mental. La fatiga mental, a su vez, no es otra cosa que debilidad mental. Y debilidad mental significa que todos los estímulos exteriores e interiores se te prenden y te dominan, y tú no puedes ser dueño de tus mundos interiores porque precisamente los pensamientos y las emociones más desagradables se apoderan y se instalan en ti, sin motivo ni razón, dominan sin contrapeso los mecanismos de tu libertad. Y aquello a lo que temes y a lo que resistes se te fija y te domina en la medida en que lo temes y te resistes.
Esto sucede porque los pensamientos obsesivos son más fuertes que tu mente que está muy débil. Y está débil tu mente porque tu cerebro está muy fatigado porque tiene que producir aceleradamente grandes cantidades de energías. Esto, a su vez, sucede porque necesitas reponer muchas energías debido a la dispersión y nerviosismo que hay en ti. Y, siendo la obsesión más fuerte que la mente, ésta acaba siendo derrotada por aquella. Y la mente, al sentirse dominada por la obsesión es incapaz de expulsarla, queda presa de una angustiosa ansiedad que deriva en una fatiga y una debilidad mentales cada vez mayores, y entonces la fuerza de la obsesión es mucho más considerable y te domina sin contrapeso.
Este es el infernal y temible círculo vicioso en el que, como dijimos, danzan al unísono la dispersión o nerviosismo, la angustia y la obsesión, llevando a muchas personas a agonías insufribles y abriéndose de esta manera las puertas al enemigo más peligroso: la obsesión.
¿Qué hacer? Ciertos fármacos, como los sedantes, pueden ayudar en situaciones de emergencia pero son simples lenitivos, no atacan la raíz del mal. Otras soluciones, como las drogas, alcohol u otras formas de evasión son puros engaños para empañar los ojos a fin de no ver al enemigo.
Pero el enemigo está dentro y hay que enfrentarlo con los ojos abiertos porque no hay manera de escaparse de uno mismo. Los remedios son de varias clases y están al alcance de todos, pero no tienen efectos instantáneos como los fármacos. Al contrario, exigen un paciente entrenamiento, producen una mejoría lenta, a veces con altibajos, pero una mejoría real porque aseguran el fortalecimiento mental.
El primer remedio consiste en no resistirse a la obsesión misma: todo lo que se resiste o se reprime, no sólo no se suprime sino que contraataca con mayor violencia. Resistirse mentalmente equivale a apretarse contra algo, y todo apretarse es angustiarse, sentirse angosto, apretado. La obsesión si se la dejara, dejaría de apretar y, simplemente y por sí misma, se esfumaría.
Repetimos: lo que se reprime, contraataca y domina. La represión aumenta, pues, el poder de la obsesión. Si se le dejara, ella misma iría perdiendo fuerza. Y dejar consiste en aceptar que ocurra aquello que se teme. Aceptar que no vas a dormir, aceptar que no vas a actuar brillantemente ante aquellas personas, aceptar que éstos o aquellos no te quieran, aceptar que hayan hablado mal de ti, no haber acertado en el proyecto… Sólo con este aceptar disminuirán muchas de tus obsesiones y algunas desaparecerán por completo.
* * * *
En segundo lugar, debes ir adquiriendo la capacidad de desligar la atención, de interrumpir a voluntad la actividad mental, desviando voluntariamente el curso del pensamiento y de las emociones.
Y eso se puede adquirir acostumbrándose a hacer el vacío mental, a suprimir momentáneamente la actividad pensante, a detener el motor de la mente. Con este vacío mental se ahorran muchas energías mentales; con este ahorro el cerebro, la mente descansa y se fortalece. De esta manera, tu mente llegará a ser más fuerte que tus obsesiones.
Y así, llegarás a ser capaz de ahuyentarlas de tus fronteras, alcanzando el pleno poder mental hasta llegar a ser tú el único árbitro de tus mundos. Para conseguir tan anhelados frutos necesitas dedicarte, sostenida y sistemáticamente, a la práctica intensiva de los ejercicios que encontrarás en el capítulo V. Los resultados irán viniendo lenta pero firmemente y, paulatinamente, irás logrando la tan deseada tranquilidad mental.
Las obsesiones, en algunos casos, desaparecerán completamente y quizá para siempre. Pero no les sucederá así a quienes por constitución genética son portadores de tendencias obsesivas. Éstos deberán permanecer atentos todo el tiempo porque en el momento en que se haga presente un estímulo exterior o les llegue una fuerte fatiga, pueden entrar, de nuevo, en crisis.
En resumen, la salvación no se te va a dar como un regalo de Navidad. Eres tu mismo quién debe salvarse a sí mismo. Y, recuerda, la libertad no es un don sino una conquista.
El arte de ser feliz. Ed. Paulinas. Lima, 2003



